Hemos Comido…en el Hotel Don Gonzalo, en Montilla, una cena improvisada en un lunes especialmente difícil para encontrar un restaurante abierto. Tras recorrer varios locales cerrados y con una temperatura nocturna que seguía siendo sofocante, este fue el único lugar disponible para sentarnos y pedir una ración por cabeza antes de regresar a casa.

Un lunes sin opciones y una cocina que responde
La visita nació de la necesidad, no de la planificación. El comedor ofrecía un ambiente tranquilo, casi en silencio, propio de un día en el que la ciudad parece haberse detenido. La carta, sencilla y directa, permitió elegir sin complicaciones.


Uno de los comensales optó por un revuelto de bacalao, un plato tradicional que aquí se presenta con una textura jugosa y un punto de cocción que respeta el bacalao sin resecarlo. El resultado fue satisfactorio, un revuelto bien ligado y con sabor equilibrado.

El segundo comensal eligió merluza, pero la preparación no encajó con su gusto: la pieza llegó demasiado cruda y quedó prácticamente intacta. Un detalle que, en un pescado blanco de carne delicada, marca la diferencia entre el disfrute y la indiferencia.
El rabo de toro, la apuesta segura

Mi elección fue el rabo de toro, una elaboración muy cordobesa y reconocible por su carácter. La pieza llegó limpia, tierna y jugosa, con esa textura melosa que se obtiene tras una cocción prolongada y paciente. La salsa, oscura y brillante, recogía los jugos del guiso sin excesos.
El acompañamiento de patatas artesanas resultó acertado: fritas con mimo, doradas y con ese sabor casero que aporta profundidad al conjunto. En un menú sin grandes pretensiones, este plato destacó por su coherencia y por mantener la tradición local sin desviaciones.
Montilla, calor nocturno y una mesa que salva la jornada


La cena en Don Gonzalo no fue una búsqueda de innovación, sino un refugio en un día complicado. En una noche de calor persistente y con la mayoría de locales cerrados, encontrar un rabo de toro bien preparado fue casi un alivio. La cocina, sin adornos innecesarios, ofreció lo que prometía: platos directos, reconocibles y con ese punto de honestidad que se agradece cuando el cuerpo solo pide algo que reconforte.
Don Gonzalo cumplió en un lunes difícil. El revuelto de bacalao convenció, la merluza quedó a medias y el rabo de toro se llevó el protagonismo. Una parada que, sin buscar grandes gestos, resolvió la noche con solvencia y tradición.
Por El Mule
- 📍 Ubicado en: Ctra. de Madrid, Km. 447, 14550 Montilla, Córdoba
- ☎️ 957 65 06 58
- 📱 Instagram: @dongonzalomontilla
