Hemos Comido… en El Gastrobar Los Arenales, en la calle Castilla, una casa que ahora se mueve desde los fogones con Luis al frente. Cocinero de trayectoria extensa e intensa, curtido en cocinas de nivel, ha llegado con una idea sencilla de decir y más difícil de sostener: hacer que un menú diario tenga interés, medida y un punto de descaro.

El planteamiento del local es claro: menú completo con entrante, plato principal y postre, posibilidad de medio menú y también un menú gastrobar. Además, alguna ración para compartir o acompañar a un vino completa una oferta que, a la hora de comer, acaba llenando el comedor.

Un salmorejo para abrir mesa

Antes de comenzar con el menú, Luis sirvió un aperitivo de lo más refrescante: salmorejo acompañado de langostinos. Un arranque sencillo, fresco y muy agradecido en día de verano, con el punto justo para despertar el apetito sin robar protagonismo a lo que venía después.

Puerros a baja temperatura, brasa y vinagreta

El menú del día empezó con unos puerros cocinados a baja temperatura y terminados a la brasa, servidos con bombones de tomate y vinagreta. El puerro, cuando se trata con cuidado, tiene una delicadeza vegetal muy agradecida; aquí llegaba caliente, en su punto, con una vinagreta poco habitual y un conjunto suculento. La ración, además, venía generosa.

Canelones de secreto ibérico con bechamel de champiñones

De segundo llegaron los canelones de secreto ibérico con bechamel de champiñones. El toque de la bechamel, con ese fondo de champiñón, los aparta de la versión más común de este tipo de elaboración. La carne, jugosa y presentada en tiras, aportaba mordida y presencia. La idea inicial era pedir albóndigas, pero Luis aconsejó el canelón y, visto lo visto, acertó de pleno.

Menú del día, precio y servicio

El menú tiene un precio razonable de 17 €, con entrante, plato principal y postre incluido. Esta vez no hubo postre, pero conviene recordarlo porque forma parte de la propuesta. A la hora de la comida el local terminó lleno, y se entiende: cocina con intención, raciones medidas con alegría y un servicio amable y atento.

El Gastrobar Los Arenales deja una impresión clara: un menú diario que no se limita a llenar el plato, sino que busca dar un punto distinto dentro de un formato cotidiano. En la calle Castilla, con Luis en cocina y el comedor respondiendo, queda sitio para volver, pedir con calma y seguir viendo por dónde tira esta etapa.

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