Hemos Comido… en Casa Cirana atraídos por sus guisos, y la visita confirmó que aquí la cuchara no es un recurso de temporada, sino una declaración muy seria de cocina. Dos raciones marcaron el pulso de la comida, acompañadas por un comienzo fresco y una bienvenida medida, de esas que preparan el terreno sin distraer.
Bonito crudo, pepino y frescor bien entendido



La comida arrancó con una sopa de tomate de bienvenida y la mantequilla habitual, antes de entrar en un bonito crudo con pepino, manzana y sésamo. El pescado descansaba sobre una sopa fría de pepino que aportaba ligereza, frescor vegetal y un punto veraniego muy afinado. La manzana sumaba acidez y el sésamo, un matiz tostado que cerraba el bocado con discreción.
Pochas con manitas: colágeno, cuchara y memoria



Después llegó una ración que no conocíamos: pochas con manitas. Un guiso de gran potencia, con el colágeno mandando en la textura y unas pochas cremosas, suaves, casi mantecosas. La salsa envolvía sin resultar pesada y la ración, generosa, dejaba claro que no estábamos ante un plato de trámite, sino ante uno de esos guisos que piden repetir.
Callos con morro y pata: densidad y carácter


El cierre tuvo nombre propio: callos. En Casa Cirana se acompañan de morro y pata, con una salsa oscura y muy densa, de esas que agradecen pan y conversación pausada. El corte, de buen tamaño, aporta presencia al plato y lo aleja de versiones más tímidas. Aquí la ración tiene profundidad, grasa medida y una intensidad que la convierte en argumento suficiente para volver.
Casa Cirana dejó una comida de las que se entienden desde la cuchara: buen arranque fresco, guiso contundente y callos de los que no necesitan presentación larga. Cocina de fondo, ración franca y ese punto canalla que hace que uno salga pensando en cuándo volver.
Histórico de visitas a Casa Cirana
Por El Mule
Ubicado en: C. Bonifaz, 13, 39003 Santander, Cantabria
Teléfono: +34 942 52 66 98
Instagram: @casacirana
