Hemos comido… en La Magnolia, enclavado en la emblemática calle Tetuán, uno de los sectores con mayor arraigo culinario de Santander. El restaurante ocupa una construcción antigua cuidadosamente remozada, cuyos comedores se distribuyen en varios niveles para crear una atmósfera acogedora, idónea para veladas pausadas. La cocina articula la despensa del Cantábrico con guiños de aire urbano y global, integrando alternativas específicas para necesidades celíacas, veganas o vegetarianas.


El formato de bocados: arquitectura del aperitivo

En la propuesta de la casa destaca la sección bautizada como «bocados». Este formato permite encargar piezas por unidades, una fórmula ágil para trazar un recorrido de entrantes variados antes de abordar platos de mayor calado.
Frituras de precisión: del marisco a la casquería

La primera elección recae en la croqueta de gamba al ajillo. La técnica arroja una rebozado firme y dorado que custodia un relleno de masa fluida; la pieza se remata con un tartar de la propia gamba y un trazo de crema de ajillo que acentúa las notas marinas.

A renglón seguido, la tempura de manitas de cerdo sobre salsa vizcaína mantiene la misma solvencia en el baño de aceite. La cobertura crujiente contrasta con la textura gelatinosa y suave de la casquería interior. La salsa vizcaína aporta el clásico fondo de pimiento choricero, aunque admitiría un punto más de concentración aromática para elevar la estructura del conjunto.
La masa mediterránea y el rescoldo de la huerta

Como transición fresca se sirve la coca de boquerones con escalivada, aderezada con tapenade y pesto. La base de pan sostiene la humedad de las verduras sin desmoronarse ni ablandarse en exceso. La escalivada —técnica de origen catalán basada en asar hortalizas a la brasa o al rescoldo para servirlas a temperatura ambiente— aporta la dulzura de la berenjena, la cebolla y el pimiento, que marida con la nota ácida y salina del boquerón.
La rotundidad de la dehesa y la emulsión tradicional


El pase final se centra en las albóndigas ibéricas a la carbonara. Las piezas de carne destacan por su retención de jugos y su textura terna. La salsa, suave y aterciopelada, invita a prolongar la mesa mediante el servicio de pan, cerrando la comanda con una propuesta golosa.

La Magnolia consolida en el barrio de Tetuán un espacio acogedor donde el producto local y el recetario actualizado conviven con soltura, manteniendo viva la tradición del buen comer en la capital cantábrica.








Por El Mule
- 📍 Ubicado en: C. Tetuán, 21, B, 39004 Santander, Cantabria
- ☎️ 942 37 70 89
- 📱 Instagram: @magnoliabares
