Hemos comido… en Casa Pepe, en Despeñaperros, un lugar donde he parado muchas veces a desayunar o tomar un pincho, pero nunca coincidía la hora de comer. Llevaba tiempo escuchando referencias sobre su cocina de caza y su corte manchego, así que tocaba comprobarlo. El día era asfixiante, pero dentro se estaba de maravilla, y el ambiente anunciaba que la parada iba a merecer la pena.

La parada obligatoria del viajero

Reservé unos kilómetros antes, y menos mal: el aparcamiento estaba lleno y la tienda-bar rebosaba de gente picando raciones, comprando quesos, aceites y recuerdos típicos de la zona. El personal se mueve con soltura, te sitúa rápido y toma la comanda sin esperas, algo que se agradece cuando vienes de carretera.

Nada más sentarte, llega la tapa de queso manchego, el mismo que venden en la tienda. Un detalle sencillo pero eficaz, que marca el tono de la casa: producto reconocible, bien tratado y sin complicaciones innecesarias.

Gazpacho en barro y caza en escabeche

Comencé con un gazpacho andaluz servido en cuenco de barro, acompañado de pan frito y las verduras aparte: cebolla, pimiento, tomate y pepino. La temperatura, fría pero sin llegar a helar, permite que el gazpacho mantenga su textura y su punto de acidez sin perder matices. Un plato refrescante y bien preparado, perfecto para combatir el calor del día.

El segundo plato fue lomo de ciervo en escabeche, también frío. La carne, tierna y de sabor agradable, llega en una ración generosa. Lo más llamativo es el escabeche de naranja, que aporta un toque cítrico equilibrado y acompaña a la carne con mucha naturalidad. Un plato recomendable, que demuestra que la cocina de caza puede ser ligera y sabrosa sin recurrir a elaboraciones pesadas.

Carta extensa y cocina de raíz manchega

La carta es amplia, con precios contenidos y una propuesta centrada en producto, tradición y cocina bien llevada. Quesos, ibéricos y platos de caza conviven con opciones más clásicas para quien busca algo rápido. El servicio funciona con eficacia y el local ofrece un amplio aparcamiento, algo que en carretera se agradece más de lo que parece.

Casa Pepe confirma lo que tantos viajeros comentan: una parada fiable en Despeñaperros, con cocina de corte manchego, producto honesto y platos que reconfortan sin buscar complicaciones. Un lugar donde la tradición sigue viva y donde la caza encuentra un espacio propio en la mesa del viajero.

Por El Mule

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