Hemos Comido… en Melly (Somo): jornada de bocarte, cocina tradicional y maridaje en la bahía de Santander

A lo largo del año es habitual organizar alguna comida de grupo con compañeros de trabajo, y en esta ocasión el plan fue especialmente acertado: travesía por la bahía de Santander en una jornada luminosa y con temperaturas suaves, seguida de comida en Somo, en el restaurante Melly, un establecimiento bien conocido por su cocina centrada en producto y recetario local.

La propuesta gastronómica giró, como no podía ser de otra manera en temporada, en torno al bocarte del Cantábrico, uno de los pescados azules más representativos de la cocina cántabra. Este producto, capturado en su mejor momento entre primavera y verano, destaca por su textura firme, alto contenido graso y un sabor intenso que permite múltiples elaboraciones.

Tres formas de entender el bocarte

La mesa arrancó con una degustación de bocarte en tres versiones:

  • Boquerones, elaborados mediante una técnica de curado en vinagre, donde la acidez transforma la textura del pescado y fija su color, aportando frescura y ligereza.
  • Bocarte al ajillo, preparación menos habitual para algunos comensales, que consiste en saltear el pescado en aceite con ajo, permitiendo que se mantenga jugoso y con mayor profundidad de sabor. Fue una de las elaboraciones más comentadas.
  • Bocarte rebozado, una receta clásica en la cornisa cantábrica, donde el rebozado protege el pescado durante la fritura, asegurando una textura externa crujiente y un interior tierno.

Las tres preparaciones tuvieron una acogida excelente, mostrando la versatilidad de un producto humilde pero muy ligado a la identidad gastronómica regional.

Platos principales: tradición y contundencia

En los segundos se marcaron dos líneas claramente diferenciadas. Por un lado, un grupo numeroso optó por una combinación contundente y muy reconocible: callos acompañados de huevos y patatas, un plato de cuchara con base de guiso lento, donde la gelatina natural del producto aporta untuosidad y profundidad.

Por otro lado, el resto de comensales se decantó por un guiso de cachón, cefalópodo muy presente en la cocina cántabra. Este tipo de preparación requiere cocciones ajustadas para lograr una textura adecuada, evitando que el producto resulte duro. El resultado fue un plato sabroso, con una salsa concentrada y bien ligada que invita a repetir.

Postre con producto local

El cierre de la comida fue compartido en gran medida: queso fresco de La Jarradilla con membrillo. Este queso, de elaboración cercana, presenta una textura suave y ligeramente húmeda, que combina a la perfección con el dulzor y la densidad del membrillo, generando un contraste equilibrado.

Maridaje: variedad y acierto

El acompañamiento líquido se resolvió con tres referencias que cubrían distintos perfiles:

  • Llopart Brut Nature Reserva (cava): espumoso de crianza prolongada, seco y con buena acidez, ideal para frituras y pescados.
  • Cinco de Copas (DO Toro): tinta con más estructura, adecuada para platos de cuchara como los callos.
  • Cuatro Parroquias Treixadura (DO Ribeiro): blanco fresco y aromático, con buena adaptación a pescados y elaboraciones más ligeras.

En conjunto, la selección permitió un maridaje versátil, adaptado a la diversidad del menú.

La experiencia en Melly combina varios factores que funcionan especialmente bien: producto de temporada, cocina reconocible y un entorno como la bahía de Santander que aporta valor añadido. Una propuesta que refuerza el atractivo gastronómico de Somo y su entorno, especialmente cuando el bocarte está en su mejor momento.

Histórico de visitas a Melly

Por El Mule

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