La Frisona en Loredo, relevo generacional y carne en primer plano
Hemos Comido… en La Frisona, el proyecto con el que una nueva generación ha tomado el relevo del local que anteriormente ocupaba La Artesana, una de las coqueterías más conocidas de la región. La propuesta se centra ahora en la carne de calidad, con una carta que también deja sitio al pescado y unos precios contenidos.






Éramos seis comensales y comimos por turnos, porque estábamos montando el Contubernio Alalunga. La cercanía del restaurante y las buenas referencias terminaron por decidirnos. Nada más entrar, nuestro anfitrión estaba metido en faena con un buen costillar, despiezando una canal y preparando el género para el servicio.
Terraza, rapidez y buen ritmo
Nos acomodamos en la terraza. El servicio fue rápido, acompasado y atento, pese a que no éramos los únicos clientes y el comedor terminó por llenarse. Una atención amable que permitió comer a nuestro ritmo, condicionado por el montaje que nos esperaba.
Croquetas de buey y trufa

Comenzamos con unas croquetas de buey y trufa, de buen tamaño y servidas por unidades. Su corte en forma de dado les daba una presencia singular; en boca resultaron sabrosas y dejaron ver la huella de la etapa anterior del local.
Una cecina que voló

La cecina llegó junto a las croquetas y apenas tuvo tiempo de asentarse en la mesa. Su veteado y su infiltración llamaban la atención antes del primer bocado; después, su intensidad terminó de poner de acuerdo a los seis. Una ración magnífica, de esas que desaparecen mientras todavía se comenta el primer corte.
Los callos de septiembre




Después llegó uno de los platos emblemáticos de Ribamontán al Mar, protagonista en septiembre de las jornadas de los callos. Venían limpios, cortados en trozos medianos y acompañados por algo de pata. La salsa, densa y sabrosa, pedía pan y pausa; completaban el plato dos huevos y una ración abundante de patatas. Los pimientos verdes fritos, servidos aparte, aportaban el contrapunto vegetal.
Ensalada de bonito y pimientos

Otro comensal eligió la ensalada de bonito y pimientos de la casa, una opción que fue muy de su agrado y que amplió el abanico de raciones de la mesa.
Albóndigas para cambiar el tercio

Uno de los comensales, que había tomado callos el día anterior, optó por las albóndigas. Llegaron jugosas y arropadas por una salsa abundante y sabrosa, una alternativa consistente dentro de una comida marcada por los guisos y la carne.
Un mencía para acompañar
La bebida fue sencilla y acertada: agua y un mencía de la casa que gustó especialmente. Un acompañamiento adecuado para la cecina, los callos y las albóndigas, sin apartar la atención de los platos.
La Frisona el Loredo, merece otra visita, esta vez sin turnos ni prisas, para explorar con más detenimiento una oferta de carnes y pescados que promete recorrido. Lo probado —croquetas, cecina, callos y albóndigas—, el trato cercano y el precio contenido dejan una conclusión clara: aquí aún queda mucha tela que cortar.
Por El Mule
- 📍 Ubicado en : C. Peñota, 2, 39160 Loredo, Cantabria
- ☎️ 633 40 10 48
- 📱 Instagram : @restaurantelafrisona
