La familia Robles constituye uno de los nombres históricos del vino en Montilla. Su trayectoria arranca en 1927 y, desde finales de los años noventa, la tercera generación ha impulsado una transición decisiva hacia la viticultura ecológica y el uso de levaduras autóctonas. Este enfoque, cada vez más relevante en el sector, busca reforzar la identidad del viñedo y mejorar la calidad aromática de los vinos mediante procesos naturales.


🌱 Un viñedo vivo: cubierta vegetal y biodiversidad



Los viñedos de Bodegas Robles llaman la atención por su aspecto casi silvestre. No es casualidad: trabajan con una cubierta vegetal controlada, formada por trebolinas, amapolas, trébol y diversas leguminosas de raíz corta. Estas plantas cumplen varias funciones esenciales:
- Fijación de nitrógeno: las leguminosas aportan nutrientes de forma gradual, lo que favorece un crecimiento equilibrado de la vid.
- Aumento de biodiversidad: atraen insectos beneficiosos que actúan como control biológico frente a plagas.
- Protección del suelo: evitan la erosión y mejoran la estructura del terreno, algo clave en zonas de pendiente.
- Mejora aromática: un suelo más vivo y estable repercute directamente en la complejidad aromática de la uva.
Este manejo del viñedo se integra con la tradición de la bodega, pero también con la visión de Antonio José y Pilar, responsables de impulsar la transición ecológica. A ello se suma el papel decisivo de Francisco Robles, quien en 1975 construyó las actuales instalaciones en las afueras de Montilla, permitiendo combinar técnicas tradicionales con tecnología contemporánea.
🍷 La cata: vinos que muestran el trabajo en origen








Tras recorrer la viña y las instalaciones, realizamos una cata que resume bien la evolución de la bodega:
- Espumoso Robles: hoy uno de los vinos más demandados, elaborado mediante métodos que respetan la frescura de la uva y potencian su carácter.
- Dos vermuts: uno de perfil cítrico y otro más gastronómico, desarrollado junto al cocinero Paco Morales (Noor), donde se aprecia el uso de botánicos y vinos base de gran calidad.
- Oloroso DO Montilla-Moriles: un vino de crianza oxidativa que destaca por su concentración, su profundidad y su equilibrio entre notas de frutos secos y maderas viejas.
- Dulce ecológico: una propuesta más reciente, con un enfoque juvenil y una elaboración que busca preservar la fruta mediante fermentaciones controladas y mínima intervención.
🔚 Próxima parada: Cantabria
En breve podremos catar estos vinos en Cantabria, donde seguro darán que hablar entre quienes buscan proyectos con identidad y respeto por el viñedo.










