Hemos Comido… en Atraque Tapas, un espacio que llevaba tiempo en mi lista de pendientes y que, por fin, pude visitar. La propuesta del local combina cocina de mercado, producto de temporada y una selección de vinos muy cuidada, elementos que lo han convertido en una referencia creciente dentro de la oferta gastronómica de Santander.



La visita comenzó con un Fino Spritz Croft Twist, una bebida que está ganando presencia en los aperitivos por su frescura y su perfil seco. Este tipo de spritz sustituye el habitual vino espumoso por vino de Jerez, mezclado con agua con gas y un toque cítrico. El resultado es un aperitivo ligero, aromático y muy adecuado para abrir una comida.

Acompañamos el spritz con unas gildas, pequeñas elaboraciones donde el protagonismo recae en la calidad del producto. Sencillas, directas y bien resueltas.


Uno de los platos más representativos de la casa es el tomate inyectado. Se trata de un tomate de calidad, pelado y servido en tiras, al que el comensal ajusta la sal según su gusto. La técnica de inyección permite potenciar el sabor del propio tomate sin alterar su textura, manteniendo su jugosidad natural.



Continuamos con otro de los emblemas del local: el champiñón Portobelo laminado. Se presenta en láminas finas, acompañado de papada, jamón y dos yemas de huevo. El conjunto se somete a un golpe de calor con soplete, lo que permite templar el plato, fundir la papada y crear una ligera película en la superficie de la yema. Este tratamiento térmico aporta cremosidad y cohesiona los ingredientes. El toque final de limón introduce la acidez necesaria para equilibrar la grasa y realzar el sabor del Portobelo.






El bacalao, otra de las especialidades de Atraque Tapas, se sirve en forma de lomo con una elaboración propia que destaca por su punto de cocción y su textura. El tratamiento del bacalao es clave: requiere controlar la temperatura para mantener la gelatina natural del pescado y evitar que se reseque.

Para cerrar la parte salada, una asadurilla acompañada de patatas fritas. La salsa invita al pan y las patatas, bien fritas y crujientes, completan un plato de sabor intenso y muy bien ejecutado.
El postre fue un queso manchego curado en aceite, un producto tradicional que conserva la potencia y la firmeza propias de un queso de larga maduración.

En cuanto a los vinos, la comida se acompañó con un At Roca como espumoso inicial, un Ribera del Duero Conde de San Cristóbal y un Oinoz, Rioja crianza. La selección refleja la importancia que el local concede al vino, un aspecto que se refuerza con la presencia de numerosas referencias fuera de carta.



Atraque Tapas es un establecimiento que apuesta por la cocina de temporada, el producto bien tratado y una bodega interesante. Andrés, al frente de la sala, aporta conocimiento y cercanía, y su experiencia en el mundo del vino se nota en la selección y en la manera de recomendar. El conjunto resulta muy recomendable para quienes buscan una cocina honesta, basada en el producto y con un punto creativo bien medido.
Por El Mule
- 📍 Ubicado en: C. Peña Herbosa, 20, 39003 Santander, Cantabria
- ☎️ 942 08 71 08
- 📱 Instagram: @atraque_tapas
