Hemos Comido… en La Casa del Monte, en la Campa de Ucieda, uno de esos sitios que aparecen cuando menos lo esperas y terminan arreglándote la mañana. Entre el trajín de la Fiesta del Cocido Montañés, los preparativos, las fotos y los vídeos, hubo tiempo para acercarse al único garito de las inmediaciones con una idea sencilla: tomar un café y picar algo salado. Lo que apareció fue bastante más serio: huevos fritos con patatas recién hechas y jamón, servidos en pleno monte y con la cocina ya funcionando a primera hora.
Un desayuno entre cazuelas y monte



La jornada venía marcada por la presencia de la Cofradía de los Cocidos de Cantabria, desplazada hasta Ucieda para echar una mano en la preparación del cocido durante su fiesta grande. La Campa de Ucieda, con La Casa del Monte como referencia, volvía a reunir a quienes se acercan cada primer domingo de septiembre a celebrar uno de los platos más reconocibles de la cocina cántabra.

Después de un rato recopilando vídeo y fotografía para documentar el momento, tocaba parar. La intención era modesta: un café y algo que acompañara. Sin embargo, la sorpresa llegó al comprobar que la cocina ya estaba lista para despachar un desayuno de verdad, de los que piden mesa, pan cerca y poca conversación hasta que se termina el plato.
La elección fue directa: huevos fritos, patatas recién fritas y jamón. Un conjunto sencillo, reconocible y muy del norte en su manera de resolver el hambre sin dar rodeos. Diez minutos de espera, lo justo para seguir dando una vuelta por los alrededores mientras la sartén hacía su parte. Y, mientras tanto, una pequeña tentación: ver a algunos elaboradores del cocido desayunando huevos fritos con chorizo, con una pinta de esas que hacen dudar incluso antes de que llegue tu pedido.
Huevos fritos, patatas y jamón

Cuando llegó la ración, el planteamiento era claro: producto cotidiano, preparación inmediata y una combinación que no necesita presentaciones largas. El huevo frito manda por temperatura, por yema y por ese punto en el que la clara cuaja y el plato pide ser atacado sin demora. Las patatas, recién fritas, aportan el soporte crujiente y caliente que sostiene el conjunto. El jamón completa la parte salada, aunque la idea inicial pasaba por sustituirlo por lomo frito.
Ese lomo no apareció porque, según parece, el pedido se traspapeló. Tampoco fue un drama. En un sitio como La Casa del Monte, en plena Campa de Ucieda y con la fiesta en marcha, uno entiende que la mañana tiene su propio ritmo. Lo importante era que el plato cumplía con lo que prometía: desayuno caliente, salado, generoso en intención y muy adecuado para una jornada que olía a berza, alubias y leña gastronómica de pueblo.
La escena tenía además ese punto cántabro tan reconocible: gente trabajando alrededor del cocido, cazuelas de gran formato, conversaciones cruzadas y un desayuno que no pretende competir con la fiesta, pero sí acompañarla con dignidad. Nada de complicarse. Huevos, patatas y jamón, servidos donde tocaba y cuando tocaba.
El cocido como telón de fondo
La Fiesta del Cocido Montañés se celebra el primer domingo de septiembre en La Casa del Monte de Ucieda. Cuenta con más de 50 años de tradición y fue declarada de Interés Turístico Regional en 2001. No es una cita menor: allí se reparten miles de raciones de este guiso cántabro, con música de piteros y gaiteros, folklore y exhibiciones de deportes rurales. El ambiente ayuda a entender por qué el desayuno previo sabe distinto.




El origen de la celebración tiene su encanto: unas vecinas del pueblo decidieron emplear el premio ganado en el concurso de carrozas del Día de la Montaña para invitar a vecinos y colaboradores a un cocido preparado en La Casa del Monte. Con el tiempo, la organización pasó a una asociación vecinal y más tarde al Ayuntamiento de Ruente, hasta convertirse en una cita popular que se repite cada año.
Las cifras dan medida de la convocatoria: mas de 2.000 raciones por un precio simbólico destinado a fines sociales.
Y en medio de todo eso, La Casa del Monte queda situada en pleno Parque Natural Saja-Besaya, con área recreativa y ese entorno que convierte cualquier parada en algo más que una simple consumición. El plato de huevos fritos no vino a ocupar el lugar del cocido, claro está, pero sí a contar otra parte de la mañana: la del hambre temprana, el paso por la barra y la satisfacción de encontrar cocina abierta cuando uno solo esperaba un café.
La Casa del Monte dejó una de esas paradas que se recuerdan por su oportunidad: una ración sencilla, caliente y bien plantada en mitad de una jornada dedicada al cocido montañés. A veces el mejor apunte gastronómico no está en lo previsto, sino en ese desayuno que aparece entre cámaras, cazuelas y monte, justo cuando más falta hacía.
- 📍 Ubicado en: Campa de Ucieda, Cantabria
- ☎️ 633 54 00 58
