Hemos Comido… en El Muelle, en pleno Barrio Pesquero, durante una comida de nueve participantes del Contubernio de este año. Hacía tiempo que no visitábamos a Valentín y a Hugo, así que había conversación pendiente, ganas de mesa y una tarde por delante para ponerse al día.
Valentín decide
Nos acompañaron tres asistentes habituales del Contubernio, entre ellos José Ruiz de la Peña García, una ayuda especialmente valiosa cuando el vino entra en conversación. Aquí decide Valentín: nosotros nos sentamos y nos dejamos llevar por una grata velada entre amigos.



Tomate de Cantabria para abrir

El comienzo era inevitable: ensalada de tomate de Cantabria con cebolla y un buen aceite de oliva. Producto directo, aliño medido y esa frescura que abre el apetito sin distraer de lo importante.
Salpicón con pulpo

Continuamos con un salpicón de langostinos y pulpo, acompañado de verdura y un vinagre con presencia. Siempre he tenido debilidad por los salpicones —mi favorito sigue siendo el clásico de langostinos y rape—, pero esta combinación se salía de lo habitual. El pulpo encajaba en el conjunto y me llevó a aquellos tiempos de pesca submarina, cuando los que pescaba acababan casi siempre en vinagreta, una preparación muy próxima.
Alcachofas al punto

Seguimos picoteando unas alcachofas confitadas, ricas y muy ajustadas de punto. Aceite, alcachofa y sal: una combinación corta en ingredientes y precisa en el resultado.
Almejas con langostinos

Otro de los entrantes fueron unas almejas con langostinos. Me sorprendieron el tamaño y la calidad de las almejas, dos virtudes cada vez más difíciles de encontrar juntas. Estas, en concreto, estaban estupendas.
Arroz con chuletón



El principal fue un arroz con chuletón, de marcado gusto a carne. Pensé que sería más contenido, pero la chuleta dejaba una impronta clara en el grano y el trozo de carne se las traía: rotundo, sabroso y muy bien preparado.
Postres, chupitos y café con helado


La comida terminó con postres y chupitos, aunque yo tiré por un café con helado. Una despedida fresca para una mesa en la que hubo tiempo de comer, beber y charlar como mandan las buenas juntas.
En definitiva, El Muelle sigue en su onda: buena materia prima y un precio acorde con esa calidad. El comedor estaba de bote en bote, una imagen que explica bastante bien por qué apetece volver al Barrio Pesquero y sentarse, otra vez, donde Valentín decida.
Por El Mule
Histórico de visitas al Muelle del Pesquero
Ubicado en: Av. Sotileza, 36, 39009 Santander, Cantabria
942 36 42 17
Instagram: @valentin_el_muelle
