Hemos Comido…en La Ilustre Cocina mexicana con personalidad propia

La oferta gastronómica mexicana en España suele estar asociada a tacos, nachos y propuestas fáciles de identificar. Por eso resulta especialmente interesante descubrir establecimientos que exploran otras recetas y tradiciones del amplio recetario mexicano. En ese terreno se mueve La Ilustre, una propuesta que, aun formando parte del grupo Tacos Point, desarrolla una línea culinaria propia y diferenciada, acercándose más al concepto de bistró especializado en cocina tradicional mexicana.

Más allá de la taquería tradicional

Nuestra visita comenzó con cierta curiosidad. Iñigo y yo llegamos pensando que encontraríamos una propuesta similar a otras muchas que conocemos. Sin embargo, bastaron los primeros platos para comprobar que la intención de La Ilustre es distinta.

De hecho, durante nuestra visita no había tacos en la carta, aunque está prevista su incorporación. El protagonismo recae en elaboraciones procedentes de diferentes regiones de México, con recetas que permiten descubrir matices menos habituales para el comensal español.

La apertura llegó con un gazpacho verde, una suave crema fría de cilantro acompañada por croutones de ajo y tomate. Un plato refrescante que cumple perfectamente la función de preparar el paladar para lo que viene después, aportando limpieza y frescura.

Sopas y elaboraciones marinas con identidad

Uno de los platos que más nos llamó la atención fue la sopa azteca. Elaborada a partir de un espeso caldillo de tomate y chile pasilla, incorpora tortilla frita, queso, nata y ceniza de chile pasilla y tortilla. Había tenido ocasión de probar esta receta anteriormente en otros establecimientos, pero esta versión me resultó especialmente satisfactoria por su profundidad y equilibrio.

En el apartado de los platos marinos encontramos dos interpretaciones muy diferentes. El ceviche de oro, preparado con lubina, cebolla, limón y mango fresco, acompañado por totopos de maíz, ofrecía una presentación atractiva. Sin embargo, en mi opinión, el exceso de fruta suavizaba demasiado el conjunto. También eché en falta una presencia más notable de la lubina, con cortes de mayor tamaño que permitieran apreciar mejor su textura.

Muy distinta fue la impresión causada por el aguachile obsidiana. Los langostinos marinados en limón se acompañan de una salsa negra de tortilla, habanero tatemado y pepino. Aquí el resultado resulta especialmente atractivo gracias a la textura firme de los langostinos y al equilibrio que aporta el pepino, que contribuye a refrescar el conjunto sin restar protagonismo al producto principal.

Otra elaboración destacable fue el cóctel Acapulco, receta tradicional originaria de Guerrero. Los camarones cocidos aparecen acompañados de salsa de tomate Kétchup, cebolla, tomate, aguacate y un ligero toque de naranja originario de una fanta de naranja. Una combinación que me evocó algunas golosinas de infancia por ese curioso equilibrio entre dulce y ácido, algo que probablemente conectará especialmente bien con los comensales más jóvenes.

Dos tostadas para recordar

Si hubo un plato capaz de despertar recuerdos personales fue la Tostada 1915. Sobre una tostada de maíz horneada se dispone un salpicón de ternera elaborado al estilo mexicano con carne desmechada, tomate, cebolla, aguacate, queso costeño, chile serrano y un ligero toque de vinagre.

La base crujiente y el carácter avinagrado de la preparación me transportaron inmediatamente a las vinagretas que preparaba mi abuela para acompañar la lengua. Es de esos platos que permanecen en la memoria y que invitan a regresar para volver a disfrutarlos.

La tostada de cochinita pibil tampoco se quedó atrás. La carne aparece sobre una base de maíz horneado con frijoles machacados y se remata con cebolla morada encurtida en vinagre y orégano. Una combinación clásica que ofrece una degustación muy agradable y llena de matices.

Cócteles que acompañan la experiencia

La oferta líquida merece una mención especial. Más allá de acompañar la comida, los cócteles forman parte activa de la propuesta gastronómica.

El vermut de la casa, con notas ahumadas y un sutil toque picante, se situó entre los combinados más interesantes que recuerdo elaborados a partir de esta bebida.

También sobresalió Doña Josefa, elaborado con pulpa de mango, mezcal y chile. La elevada acidez y el protagonismo de la fruta lo convierten en un aliado perfecto para refrescar el paladar entre platos.

Por último, La Bikina, con frambuesa, limón, arándanos y tequila, ofrece un perfil más largo y desenfadado que acompaña perfectamente cualquier parte de la comida. 

Para terminar esta claro, un tequila.

La Ilustre propone una visión diferente de la cocina mexicana, alejándose de fórmulas repetidas para acercarse a preparaciones tradicionales menos habituales en nuestras mesas. Una carta que explora distintas regiones de México, acompañada por una cuidada selección de cócteles basados en tequila, mezcal y otras referencias bien integradas en la experiencia. Una visita que comenzó con expectativas moderadas y terminó dejando muchas ganas de regresar.

Por El Mule

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