Hemos Comido…en La Mulata, en una jornada de celebración que, además, tenía un componente muy práctico: la facilidad para encontrar opciones sin gluten.Este aspecto convierte al establecimiento en una elección especialmente interesante para quienes buscan disfrutar de la gastronomía.


La ocasión, además, incluía invitados procedentes de zonas del interior, por lo que la elección de pescado y marisco resultaba idónea para mostrar el producto local y la tradición culinaria de la costa cántabra. En este contexto, comenzamos con un champagne Veuve Clicquot, una referencia consolidada dentro de los espumosos franceses, caracterizada por su equilibrio entre frescura, acidez y notas de fruta madura, ideal para acompañar elaboraciones marinas.


Entrantes
Los entrantes arrancaron con un aperitivo clásico de tomate con pan, seguido de unas pochas con centollo. Este plato combina la suavidad de la alubia blanca, trabajada con una cocción lenta para mantener la textura mantecosa, con la intensidad del centollo, cuyo sabor se integra en el caldo mediante una elaboración cuidada. Se trata de una receta habitual en las jornadas dedicadas a este crustáceo, y que en esta ocasión destacó especialmente por su equilibrio y profundidad de sabor. Además, es importante señalar que se ofrece sin gluten, ampliando así su accesibilidad.

A continuación, los rejos, destacan por una fritura bien ejecutada, con una cobertura ligera y crujiente que respeta la textura interior del producto, evitando excesos de aceite y logrando un resultado muy crujiente y sabroso.

Los bocartes a la plancha, en plena temporada, permitieron apreciar un producto en su mejor momento. El tamaño adecuado de la pieza favorece una cocción uniforme, en la que la plancha potencia los matices del pescado sin enmascararlos, manteniendo la jugosidad y realzando su sabor natural. La calidad del producto en este caso resultó determinante.



El siguiente plato, langostinos con espinacas, combina el marisco con una base vegetal en la que la espinaca, tratada con cuidado para conservar textura y color, sirve de contrapunto al dulzor del langostino. La salsa que acompaña la elaboración invita a ser aprovechada con pan, lo que da muestra de su intensidad y equilibrio.
Principal





Como plato principal, se optó por un cabracho de buen tamaño, preparado en su punto óptimo de cocción. Este pescado, muy valorado en la cocina del norte, destaca por su firmeza y sabor. El servicio en sala, con el desespinado realizado con precisión, permite disfrutar del producto sin interferencias, aportando además un valor añadido a la experiencia.
Postres



La comida concluyó con una selección de postres variados .
En conjunto, La Mulata se mantiene como una referencia en Santander para el consumo de pescado y marisco de calidad, con especial atención a productos de temporada y jornadas temáticas. A ello se suma un servicio de sala profesional y cercano, que contribuye de manera relevante al buen desarrollo de la comida.


Por el Mule
La Mulata – Calle Tetuán, s/n, Santander
942 36 37 85
@restaurantelamulata.santander
