Hemos Comido…en La Prensa, un restaurante que forma parte de un grupo histórico en Santander junto a La Radio. Hacía tiempo que no regresaba, pero la llegada de David a la dirección mantiene intacta la línea que siempre ha caracterizado a estos locales: producto de calidad y precios ajustados, una combinación que explica su clientela fiel.





Aunque la imagen más conocida del grupo está asociada a pescados y mariscos, existe una vertiente menos mediática pero igual de interesante: sus guisos y su casquería. En los últimos años se han convertido en uno de los motivos principales para volver, porque demuestran un dominio del recetario tradicional que no todos trabajan con la misma solvencia.
El garbanzo una legumbre que transforma el guiso

Entre las legumbres, el garbanzo ocupa un lugar especial. Su capacidad para absorber sabores lo convierte en un ingrediente ideal para fondos prolongados y cocciones lentas. Aporta textura, densidad y un sabor que se adapta al caldo que lo rodea, algo que lo hace especialmente versátil en la cocina.
En la carta destacaban dos platos, y la elección fue inmediata.
Garbanzos con oyocántaro un guiso de fondo serio

El primer plato fue un guiso de garbanzos con oyocántaro, un marisco de carne firme y sabor marcado. El plato se construye sobre un fondo de verduras y un fumet concentrado, elaborado con restos de pescado y marisco que aportan profundidad. Este tipo de caldo, reducido lentamente, es fundamental para que el garbanzo adquiera matices marinos sin perder su identidad.
La ración es generosa y el oyocántaro aparece en cantidad suficiente como para disfrutarlo sin buscarlo. Es un plato que invita a usar las manos, como ocurre con cualquier marisco que se respete, y que deja claro que en esta casa los guisos se trabajan con intención.
Albóndigas de buey jugosidad y salsa bien ligada


El segundo plato fueron albóndigas de buey, elaboradas con carne picada de textura firme y cocinadas en una salsa reducida que concentra los jugos de la carne. La técnica consiste en sellar primero las albóndigas para que mantengan la humedad interior y después guisarlas lentamente para que la salsa espese de forma natural.
Las patatas fritas que acompañan el plato cumplen una función esencial: absorber la salsa y aportar contraste crujiente. Es un plato sencillo en apariencia, pero que exige controlar tiempos, temperatura y proporciones para lograr esa jugosidad característica.

Una oferta que complementa al marisco
Estos dos platos, presentes desde hace años en la casa, completan la oferta más conocida del restaurante. Son elaboraciones que muestran otra faceta del grupo: la cocina de cuchara, los fondos trabajados y la casquería bien tratada. Una propuesta que, aunque menos visible que el marisco, sostiene la identidad del local y demuestra que la tradición sigue viva.
Todo sigue en su sitio, y eso, en gastronomía, es una buena noticia.
Por El Mule
- 📍 Ubicado en: Monte la Torre, 86, 39012 Santander, Cantabria
- ☎️ 942 32 01 82
- 📱 Instagram: @laprensasantander
