Hemos Comido… en Mores, un pequeño refugio gastronómico. Desde 2017, Cristian y Vanessa llevan las riendas de un local que ha sabido elevar el tono culinario de la zona con producto, elaboración, buen servicio y precios acordes a la propuesta.

El aperitivo que no puede faltar

No hay visita sin pedir un Mores, el cóctel de la casa elaborado sobre una base de vermut y ese toque secreto que se guardan bien. Fresco, apetecible y con la medida justa para abrir el apetito, se ha convertido en uno de los aperitivos más solicitados del local.

Tres propuestas fuera de carta

En esta ocasión, tres de las cuatro raciones llegaron fuera de carta. La comida estuvo acompañada por un Sumarroca Reserva 2022 de agricultura ecológica, un vino que mantuvo un maridaje muy acertado de principio a fin.

Dorada a la meunière, servida semifría

Comenzamos con unos lomos de dorada presentados fileteados, a modo de sashimi. El pescado llegaba sopleteado y servido semifrío, acompañado por una meunière de mantequilla, limón y perejil. Las alcaparras aportaban un contrapunto ácido que aligeraba el conjunto. Una forma novedosa y deliciosa de preparar la dorada.

Bacalao con salsa de manitas

Seguimos con un generoso taco de bacalao en su punto. Las lascas se separaban con facilidad y mostraban una cocción precisa. La salsa de manitas añadía untuosidad y un fondo gustoso que acompañaba muy bien al pescado, presentado sobre una cama de patata. Otro acierto, y ya iban dos de dos.

Foie fresco para volver al redil

Después llegó el foie fresco con huevo, base de patata y una buena cantidad de cebolla pochada. Hacía años que me había cansado de encontrar foie por todas partes, pero esta elaboración, sencilla y bien planteada, me hizo volver al redil y disfrutar de nuevo del producto.

Carrilleras de vacuno mayor

Terminamos la parte salada con unas carrilleras de vacuno mayor, justo como me gusta esta carne: intensas, melosas y con la gelatinosidad que pide el guiso. La salsa invitaba a apurar el plato con pan hasta no dejar ni una gota.

Brownie de la casa

El cierre dulce fue un brownie de la casa, en la misma línea de todo lo anterior: cumplidor, sabroso y adecuado para rematar la comida.

Comer en la calle, como pedía el día

Comimos en la calle, con una temperatura perfecta, bajo una sombrilla y sobre un mantel de tela; nada de papel. El día lo pedía a gritos y el entorno acompañó una sobremesa de las que se alargan sin mirar el reloj.

En resumen, este pequeño garito eleva el nivel gastronómico de la zona con una cocina basada en buen producto, elaboraciones cuidadas, servicio atento y un precio acorde. Mores confirma que en Vargas hay mesa para comer con mucho fundamento y, de paso, salir pensando en la próxima visita.

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