Hemos Comido… en Cachalote (Santander), un establecimiento situado en la céntrica Plaza de Cañadío.
Pese a su notoriedad en el ámbito del vermuteo y el ambiente de tarde, también ofrece una propuesta interesante para comer a mesa.




Tradicionalmente asociado al tapeo informal, con una terraza amplia muy concurrida y una barra donde destacan tortillas, gildas y distintos pinchos, Cachalote combina esa oferta más desenfadada con una carta de raciones y platos del día que merece una parada más pausada.
En esta primera visita optamos por tres elaboraciones: dos medias raciones y un plato principal, una fórmula muy acertada para tomar el pulso a la cocina del local.

Comenzamos con una media ración de croquetas variadas, en este caso de jamón y de carne. Se trata de la clásica croqueta de corte tradicional, con una bechamel trabajada, cremosa y con buena presencia del ingrediente principal. El empanado resulta fino y uniforme, permitiendo apreciar el interior sin resultar pesado. Llama la atención el tamaño de la media ración, más que suficiente para compartir.

Continuamos con rejos fritos, un producto que exige control en la fritura para evitar tanto el exceso de grasa como una textura correosa. Aquí se presentan bien resueltos: fritura limpia, exterior ligeramente crujiente y un interior tierno. Además, llegan bien escurridos, algo fundamental en este tipo de elaboración para mantener el equilibrio del plato.



Como principal, los pimientos rellenos de rabo de toro destacan como el plato más elaborado de la comida. El relleno presenta una carne guisada con tiempo, deshilachada y con concentración de sabor, que se introduce en el pimiento antes de ser rebozado y frito. Esta técnica aporta un contraste interesante entre el exterior y el interior. El conjunto se completa con una salsa bien ligada, con cuerpo y profundidad, que acompaña sin eclipsar el protagonismo del relleno. Un plato que conecta con la tradición de los pimientos rellenos caseros y que aquí se interpreta con acierto.

Aunque se trata de una primera aproximación a la carta, la experiencia resulta satisfactoria tanto por la calidad de las elaboraciones como por el tamaño de las raciones. A ello se suma un servicio de sala atento y ágil, que contribuye a una comida cómoda.
En definitiva, Cachalote confirma que, más allá del ambiente de barra y terraza, es también una opción a considerar en Santander para disfrutar de raciones y cocina reconocible, con especial atención a los guisos y frituras.
Por El Mule
- 📍 Ubicado en: C. Daoiz y Velarde, 15, 39003 Santander, Cantabria
- ☎️ 942 03 50 41
- 📱 Instagram: @cachalote_santander
