Taberna del Herrero menú del día, cuchara caliente y morro madrileño

Hemos Comido… en la Taberna del Herrero,  hacía bastante que no me acercaba a la Taberna del Herrero, ese enorme local de la S20 que mantiene el comedor animado a la hora de comer. Me encontraron asiento enseguida y la carta llegó junto al menú del día. No hubo que pensarlo demasiado: allí estaban uno de mis favoritos del grupo y un guiso poco usual.

Pan de torta: aquí se viene a untar

Siempre me llama la atención el tipo de pan y, sobre todo, la cantidad que colocan sobre la mesa. Es un pan de torta de buena hechura, servido con alegría y pensado para no dejar una salsa a medias. Un detalle sencillo, pero importante cuando lo que viene después pide mojar sin remilgos.

Sopa castellana para entrar en calor

El día pedía algo caliente y comencé con la sopa castellana. La elaboran muy de mi gusto; quizá no sea la versión más ortodoxa que conozco, pero aquí mandan las preferencias de quien se sienta a la mesa y esta me encanta. Además, cuando terminas el plato, te preguntan si quieres repetir. Así da gusto enfrentarse a la cuchara.

Morro a la madrileña, gelatina bien entendida

De segundo, morro estofado a la madrileña: un plato castizo y gelatinoso elaborado con morro de ternera, chorizo, jamón, pimentón de la Vera, laurel, ajo y cebolla. La carne se cuece hasta quedar muy tierna y se acompaña con un sofrito meloso.

No es una elaboración sencilla. Exige una limpieza cuidadosa y una salsa gelatinosa, que no grasienta. Aquí los morros estaban guisados a las mil maravillas, tiernos y bien arropados por esa salsa rica que encontraba salida inmediata en el pan. Llegaron con patatas, compañía que siempre agradezco cuando hay jugo de por medio, y en una ración muy generosa.

El carrito quedó pendiente

No tomé postre, aunque estaba incluido en el menú. Lo que vi pasar en el carrito sí merecía atención, así que queda anotado para otra visita, cuando el apetito deje algo de margen.

La verdad: una comida de menú que disfruté como nadie por 22,90 €. Sopa para templar el cuerpo, morro para trabajar el pan y cantidad suficiente para salir bien comido. La Taberna del Herrero sigue siendo uno de esos sitios donde el mediodía se resuelve con generosidad y donde una buena salsa justifica hasta la última miga.

Por El Mule

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