Hemos Comido… en el Hotel Juan de la Cosa en Berria, donde vuelven a convocar una de esas citas que ya forman parte del calendario del buen comedor.Sus VII Jornadas de la Anchoa y el Bogavante que duraran hasta el proximo 8 de noviembre, la casa reúne elaboraciones nuevas y platos tradicionales que esperan, año tras año.

Una mantequilla que no deja indiferente

El comienzo marca el terreno con la mantequilla de anchoa y su espina. Es, de cuantas he probado, la que más me gusta: la anchoa se expresa con intensidad y no queda difuminada, como sucede en otras versiones. Aquí no hay que buscarla; aparece desde el primer bocado. Y sí, la apuro al máximo.

Cebiche de bocarte y Hummus umami de anchoa

El cebiche de bocarte llegó con una leche de tigre en un punto magnífico, tanto que desapareció del plato con rapidez. Sin embargo, su potencia terminó imponiéndose y el bocarte quedó algo perdido en el conjunto. La leche gustó mucho, pero se comió al pescado.

El hummus umami de anchoa, servido con chips y galleta de avellana, propone una combinación poco habitual. El toque de anchoa aviva la crema y aporta un matiz salino que la hace diferente e interesante.

Tres maneras de entender la anchoa

La degustación de anchoas de Santoña reunió las variedades premium, reserva y ahumada de Catalina. La premium mostró calidad desde el primer vistazo: limpia, tersa y con un perfil menos intenso que el tradicional. Una anchoa de categoría.

La reserva fue mi favorita. Comparte la buena textura y limpieza de la premium, pero ofrece un gusto más profundo y clásico, con la piel visible. A mi juicio, está entre las mejores anchoas disponibles en el mercado.

La ahumada mantuvo esa misma línea de calidad, acompañada por un toque de humo ligero y medido. Una novedad que me sedujo por completo.

El volován, bien puesto al día

El volován de hojaldre llegó relleno de bogavante, con crema de curry, marisco y un gratinado suave. El hojaldre procede de Santos y se recoge a diario en su obrador de Torrelavega, una frescura que se aprecia en la textura.

Podría parecer una preparación de otra época, pero el relleno generoso de bogavante y su sabor intenso la traen al presente. La suma funciona: hojaldre fresco, marisco abundante y una salsa que acompaña sin borrar al protagonista.

Bogavante del Cantábrico

El menú permitía elegir entre Bogavante del Cantábrico, a la plancha o cocido, y arroz con Bogavante. Como éramos dos, pedimos uno a la plancha y arroz.

Las piezas de Bogavante suelen rondar los 550 gramos y la cocción resultó precisa: las patas estaban bien cuajadas y el cuerpo, hecho sin pasarse. Un producto excelente tratado con el punto justo.

Arroz con bogavante

Juan de la Cosa es uno de los pocos lugares donde disfruto de verdad el arroz con bogavante. El grano estaba bien tratado y sostenido por una base sabrosa, fruto de un fumet elaborado con cuidado. El bogavante, además, apareció con generosidad en la ración.

Soufflé Alaska para terminar

El cierre fue el soufflé Alaska tradicional de la casa. Es mi postre favorito y no resulta sencillo encontrarlo fuera de unos pocos establecimientos, así que terminar con él tiene algo de pequeño privilegio.

Estas jornadas reúnen nuevas propuestas y preparaciones que el público espera cada temporada. La anchoa admite aquí matices intensos, suaves y ahumados; el bogavante llega con buen producto y cocciones cuidadas. No sorprende que haya tanto fijo: hay citas a las que uno vuelve porque sabe que va a comer como un rey.

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