Hemos Comido…en El Redoble, un restaurante íntimamente ligado con Valencia y no solo por sus arroces.
Su bodega se acerca a los vinos de allí y también ofrece algunas elaboraciones muy presentes en aquella zona mediterranea.
Si hay una cosa que nos gusta a los cántabros es el arroz, sobre todo los caldosos. A mí también me encantan los arroces secos, pero por lo general no es algo muy demandado por estos lares. En mi opinión el restaurante más representativo en lo concerniente a la oferta de este cereal es El Redoble, un lugar con diferentes tipos de arroces donde elegir, y añadido a esta especialidad, una carta muy atrayente y una bodega interesante con referencias que se salen de lo habitual.
Me recibieron con unos aperitivos, una crema de verduras muy agradable y cecina con aceituna negra.
Otra razón para acercarse al lugar es la sepia, un cefalópodo difícil de encontrar por el Cantábrico, especialidad de la zona valenciana y que a mí me vuelve loco, sobre todo si está bien hecha, como es el caso y que si además la acompañas de unas verduras al dente y ali-oli la ración es todo un espectáculo. Media racion
Hoy descubrí los callos de bacalao con torreznos, dos elaboraciones antagónicas que coincidiendo en el plato se convierten en una única. Sabrosa y contundente untuosidad para la cual nunca hay suficiente pan. También media ración.
Y para terminar al arroz con langostinos, rape y maganos. Justo de punto y sabroso a más no poder, también le acompañaba algún mejillón y almeja. La ración es generosa y cuesta acabarla, de hecho, podría ser plato único, pero se acaba.
De postre siempre suelo pedir lo mismo, ya que no es muy dulce y el chocolate con el mango es una combinación perfecta.