Permítanme comenzar destacando que este restaurante posee una de las ofertas gastronómicas más atractivas que he tenido el placer de conocer en Santander. Durante un periodo, el establecimiento ofrecía exclusivamente dos menús, sin la opción de elegir a la carta. Sin embargo, hace apenas una semana, ha reintroducido la opción de la carta, una alternativa que personalmente suelo preferir sobre un menú preestablecido.

En esta ocasión, fuimos recibidos con una exquisita purrusalda de miso blanco y un aceite de Doña Tomasa, acompañados de una generosa porción de torta.

✅ Opté por una media ración de empanada de pulpo, generosamente rellena de cebolla y de sabor excepcional. Aunque esperaba que fuera un poco más jugosa, estaba bien preparada.

✅ El escabeche de mejillones fue un nuevo descubrimiento. Los mejillones, limpios y de buen tamaño, estaban acompañados de un escabeche suave que no restaba protagonismo al bivalvo.

Ensaladilla de sardinas ahumadas en casa fue otro plato destacado. Las patatas cocidas con el agua de los mejillones y las sardinas ahumadas, de textura firme y sabor intenso, dieron lugar a una nueva y deliciosa versión de la ensaladilla.

✅ La molleja me dejó asombrado por su sabor intenso y su corte limpio. Se sirve entera, con un napado que aporta un sabor carnoso inconfundible. Sin impedimentos, uno decide el tamaño del bocado y, sea como sea, el sabor inunda la boca.

Costilla de tudanca asada fue otra de las raciones a destacar. La carne, que se deshace en hilos, se complementa a la perfección con los vegetales y está bañada en una salsa española para chuparse los dedos.

✅ De postre, optamos por la pera al albariño y la tarta de queso fresco.

Es evidente que la oferta del restaurante no deja nada al azar y que esta reciente reintroducción de la carta no hace más que mejorar una oferta ya de por sí difícil de superar.

Por El Mule

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