Araia es un pequeño restaurante al lado de la bonita plaza de Olavide. Se definen en su web como «Una Isla en Chamberí » y precisamente de ahí viene el nombre, ya que «Araia es el nombre de una isla que descansaba en mitad del mar Mediterráneo y que se erigió como el punto de unión entre Oriente y Occidente.» No entro a valorar si estas ideas son pertinentes para su propuesta gastronómica o un intento de originalidad que personalmente me parece forzado.

En la inmensa oferta de Madrid este restaurante llamó la atención cuando el conocido crítico gastronómico Andy Hayler lo visitó en su último viaje a España. Desde ese momento lo tenía en el radar. Está decorado como si estuvieses en una cueva de esa isla, con un aspecto rústico pero cuidado, vajilla artesanal e incluso el baño, que tiene  sonido de olas rompientes y libros de la Odisea y la Eneida. La iluminación es bastante escasa y se agradece la vela que tienen en las mesas. Las sillas son altas, aunque cómodas, con buen respaldo. En cuanto a la comida, la carta es bastante corta. Nosotros pedimos Tershi que es un paté de calabaza asada, miel, harissa y za’atar acompañado de pan lagana.

Espárragos blancos a la brasa, bagna freida, con avellanas tostadas, queso San Tierno y aceite Koroneiki.

Mejillones Nduja, que venían presentados en  cuencos individuales sobre  una crema de guisantes del Maresme, emulsión de escabeche, rabanitos encurtidos y brote de guisantes.Una forma de preparar los mejillones que nos encantó.

Como principales compartimos un calamar libanés-yemení con mujadara y salsa tzhoug de mango verde (fue el plato que menos me gustó). A pesar  de estar bien frito el calamar me pareció escaso y la salsa no realzaba adecuadamente su sabor.

A continuación, rape negro tandoori con garum, coliflor rostizada con anacardo y bimi. A mí me gustó, pero no así a mis acompañantes. Quizá el estilo tandoori, que dejaba demasiado rosácea la carne del rape, fue lo que no les convenció.

Por último un Sish Kebab de cordero con pistachos, tzatziki de kéfir y piparras, que estaba muy sabroso.

De postre, una creme brulée de stracciatella con unas pepitas de granada que ayudaban a matizar el dulzor de la crema.

En conclusión, una comida diferente, que he disfrutado por lo novedoso de sus sabores.

Precio medio: 50€
Valoración: Recomendable
C/ de Murillo, 3, Chamberí, 28010 Madrid
Tel. 663758328
https://araia.es/

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