Un día en la cocina de la plaza, de estos seis días programados, el comienzo es tomando un café en Kafeteros, en la parte superior del mercado.

Hablamos de rabas, de trabajo, hoy estamos, Jesús -Mule Carajonero- Willy, Juancho, Lola de Tía Vita y yo.

Planificamos las tareas mientras tomamos el café, conscientes de que abajo nos esperan los 20 kilos de peludín, regalo de Froxá, que es el cefalópodo que hoy toca para freír. Está ya limpio, pero queda revisar y quitar la espada, separar los tentáculos del cuerpo y cortar en rabas, que son las que hoy toca maridar con el vermú de Máximo Bolado, aromatizado con naranja, el cual nos prepara nuestro bartender Alfonso Fraile.

Disponemos las freidoras por todas las partidas -4- una vez cortado el cefalópodo, sazonamos, también lo repartimos en 7 boles, de la que se encargarán las personas que han ganado el sorteo en redes sociales y en la carnicería Soberón, en la parte superior del mercado. A ellos les designaremos el trabajo de freír, les hemos dispuesto varias harinas, para que en la degustación vean la diferencia que hay entre freír con una u otra harina, son de trigo, de garbanzos y de arroz, está en previsión de que entre los asistentes halla alguna persona celiaca, así que va en una freidora bien identificada, con su aceite controlado, para que no tengamos contaminación cruzada.

En la puerta de acceso, hemos puesto un portero, Víctor, que previa presentación del tique de compra -condición para poder acceder al aula y la invitación de los participantes, les deja acceder al aula.

A las 11,45, los primeros en entrar son los ganadores del sorteo para cocinar, les damos un delantal con la inscripción “Santander sabe a Rabas” y las gradas se han ido ocupando de público, una vez completado el aforo, 35/40 personas les hemos repartido la ficha técnica con datos sobre el peludín, el molusco que hoy utilizaremos, 

A las 12 comenzamos, la presentación corre a cargo de nuestro concejal de turismo, Fran Arias, el cual les explica el proyecto, -patrocinado por el plan de sostenibilidad turística  y la dinámica que vamos a seguir-, me pasa la palabra, les explico la historia del lugar donde estamos La cocina de la plaza y sus antecedentes como aula de alimentación saludable, que desde hace 15 años que está funcionando, hemos atendido a más de 8.000 niños de Cantabria y en la actualidad los miércoles seguimos atendiendo a niños de colegios de Santander, por donde este año pasarán más de 35 centros. Tenemos puesto un bodegón con todos los cefalópodos que van a pasar por el aula en estas 6 jornadas, hago un rápido recorrido y Willy es quien se mete en harina y les explica las utilidades de cada uno, también les pone al día sobre las harinas que utilizaremos, la de garbanzo, la de trigo y la de arroz, con la importancia de dedicarla con un control exhaustivo para las personas de condición celiaca.

Toma la palabra Alfonso Fraile, sumiller y presidente de la cofradía de los cocidos de Cantabria, nos instruye sobre el vermú que vamos a degustar, su elaboración y compuestos aromáticos y aprovecha para explicar por qué utiliza a naranja en su aromatizado y no el limón -eso lo dejo para Floren, que se lo eche a las rabas- risa entre los asistentes.

Así que dicho esto, las freidoras llevaban 20 minutos rugiendo a tope de temperatura, con el termostato a 190º C, comenzamos la fritura, para que en breves momentos los 400 cucuruchos preparados sobre unos artesanos cuadros con malla de gallinero, se vayan llenando y vermú en una mano, aprovechen para marinar y saborear las rabas, una pequeña degustación, para que a partir de aquí se den un paseo por Santander siguiendo con este delicioso aperitivo, en los bares de la ciudad y dejen espacio para que las personas que están esperando en el hall, puedan disfrutar de esta atractiva acción.

Terminada la primera degustación, 2 chicas -Daniela y Luna- salen a repartir cucuruchos por el mercado, una arriba y otra abajo, son varios los viajes que dan, encontrándose personas en el camino que las  paran y las piden probar, ellas les aclaran que es para degustar en los pasillo del mercado y salen corriendo detrás de ellas para no perderse la degustación, a veces tenemos que acompañarlas debido a la cantidad de catadores”.

Algún comerciante también les grita para que se acerquen y les den aprobar, el espectáculo está servido.

Son las 13,30, llevamos friendo desde las 12, se va terminando la fritura, aprovechamos para que los últimos y algún espontaneo despistado  prueben las rabas preparadas de Froxá, vienen cortadas y enharinadas, lista para freír, la gente se sorprende de la presentación y el sabor, están mejor las de peludín, nos decía alguno, el caso es que solo quedo la bolsa donde venían. Con el vermú nos sucedió lo mismo, hemos tenido que echar mano a las reservas.

Solo nos quedaba agradecer a los asistentes -quedaban pocos- que hayan venido a pasar un rato con nosotros, ellos nos agradecen la acción por la mañana tan interesante que han pasado y ahora toca recoger la cocina.

Son las 14,30 y damos por terminado este taller de Santander sabe a Rabas de Peludín.

Cocinado el día 2.05.26 en la cocina de la plaza a las 12.00 horas

Por Floren Bueyes

 

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