Las cofradías gastronómicas de Cantabria, Premio Beato de Liébana 2025 cuando la tradición se convierte en patrimonio vivo
En Cantabria, donde la gastronomía es casi una forma de conversación y las cofradías funcionan como guardianas de la memoria culinaria, el anuncio no ha pasado desapercibido. La presidenta regional, María José Sáenz de Buruaga, ha comunicado que el Gobierno autonómico ha decidido conceder a las cofradías gastronómicas de la región el Premio Beato de Liébana del Entendimiento y la Convivencia 2025. El motivo: su labor constante en la promoción de los productos agroalimentarios cántabros y su defensa del sector primario, ese que sostiene la despensa de la comunidad desde hace generaciones.

La entrega del galardón tendrá lugar el próximo año en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, un escenario cargado de simbolismo. Aún no hay fecha cerrada, pero sí la certeza de que la ceremonia volverá a reunir tradición, institucionalidad y ese punto de emoción que siempre acompaña a los actos celebrados en uno de los enclaves espirituales más importantes del norte peninsular.
Un reconocimiento con sabor a casa
La presidenta no solo anunció el premio: también aprovechó para felicitar personalmente a los colectivos gastronómicos. No es un gesto menor. Sáenz de Buruaga mantiene una relación cercana con este tejido asociativo, hasta el punto de haber sido nombrada Cofrade de Honor de la Cofradía de los Cocidos de Cantabria durante su Gran Capítulo celebrado en noviembre en el Círculo de Recreo de Torrelavega. Un detalle que ilustra bien el peso social de estas hermandades culinarias, capaces de reunir en torno a un plato a cocineros, productores, académicos y representantes públicos.


Qué son los Premios Beato de Liébana
Para entender la dimensión del reconocimiento conviene detenerse un momento en el propio galardón. Los Premios Beato de Liébana nacieron en 2017 (Decreto 35/2017, de 1 de junio) y se entregan desde 2018. Su objetivo es distinguir a personas e instituciones —locales, nacionales o internacionales— que destaquen en ámbitos como:
- el entendimiento y la convivencia,
- la integración y cooperación internacional,
- el desarrollo cultural y científico,
- la conservación del patrimonio,
- o la promoción de valores cívicos y humanitarios.
Son premios honoríficos, sin dotación económica, lo que subraya su carácter simbólico: se reconoce la trayectoria, no se remunera.
El nombre rinde homenaje al Beato de Liébana, monje del siglo VIII y autor del célebre Commentarium in Apocalypsin, una figura clave del pensamiento medieval y un referente cultural de la comarca lebaniega.
Un escenario con historia
Aunque inicialmente la ceremonia se celebraba en el Centro de Estudios Lebaniegos de Potes, desde 2020 —y en parte por las restricciones derivadas de la pandemia— el acto se trasladó a la explanada del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, en Camaleño. El cambio, lejos de ser provisional, ha terminado por consolidarse: el entorno aporta solemnidad, paisaje y una conexión directa con la figura del Beato.
Las dos categorías del premio
Los galardones se dividen en dos modalidades:
- Cohesión Internacional
Reconoce trayectorias destacadas en cultura, pensamiento, investigación o conservación del patrimonio, siempre desde una perspectiva humanista.
- Entendimiento y Convivencia
Premia a quienes han contribuido al entendimiento e integración en el ámbito internacional.
Las cofradías gastronómicas cántabras recibirán esta última distinción, una categoría que encaja con su labor de tejer comunidad a través de la cocina, de unir territorios mediante productos y recetas, y de proyectar la identidad cántabra más allá de sus fronteras.
