Este año me invitaron, cual rito de iniciación, a un evento que se repite cíclicamente.
Un grupo de cazadores van guardando el fruto de su caza, para después compartirlo durante una velada en la cual el centro de la misma es la sacrosanta becada.
La becada, sorda, chocha, etc…. es indiscutiblemente la reina de las aves de caza y el oscuro objeto de deseo comestible para cualquier aficionado a la gastronomía.
Nada más llegar nos recibieron con Taitinger, un champagne de sobras conocido por todos. Yo aporté dos vinos de reciente descubrimiento. Castelo Nouveau, un vino vallisoletano de semi-maceración, 100% Tempranillo. Muestra un color cereza intenso con reflejos violetas que denotan su juventud, se aprecian frutas del bosque como moras, recuerdos a monte bajo y notas lácteas. En boca resaltan las frutas negras y rojas dentro de un vino armónico, suave y con buena acidez. Gustó a todos los asistentes.
La carne de la sorda es de la más alta categoría, dentro de la pluma, y se caracteriza por ser expresiva, envolvente y altamente mineral.
Otro de los comensales aportó pan candeal, del que disfrutamos todos los asitentes, una elaboración artesana cien por cien y basada en masa madre.
Otro de los vinos que llevé fue Castelo de Medina fermentado en barrica de 2014. Un vino blanco fermentado en barricas nuevas de roble francés durante 6 meses, elaborado mayoritariamente con la variedad de uva Verdejo 90% y Sauvignon Blanc 10%. Este vino denota un amarillo con tonos dorados y reflejos verdosos. Aromas a vainilla, madera nueva y hierba cortada. En boca es graso, con gran cuerpo, equilibrado y con un largo postgusto.
Al final nos encontramos con toda una cata en torno a esta leyenda del bosque, ya que también estuvo disponible un Belondrade y Lurton 2017.
La becada fue el centro de la cena, pero antes disfrutamos de unas almejas superiores.
Y unas cocochas con guisantes que resultaron deliciosas, acompañadas de guisante lágrima cultivado por uno de los asistentes.
Como se acercaba el objeto de la reunión hubo cambio a un vino tinto Alidis, un crianza de 2014 más acorde para una carne de las características de la becada.
Y terminó llegando la reina de la noche. La becada vive rodeada de leyenda, es una gran desconocida para la mayoría y sin duda se trata del ave más misteriosa y seductora de la fauna cantábrica. No vuela demasiado y de día siempre anda escondida, al anochecer sale a alimentarse. Camina mucho, siempre por los rincones más húmedos y profundos del bosque. También le gustan las praderas donde pasta el ganado.
Elaboración muy clásica y como tal todo todo un acierto.
Para acabar conTokaji Aszú 5 Puttonyos, un vino muy recomendable para terminar.