Hemos Comido…en Pontejos en La Primera del Puerto famoso por las almejas de la ría colindante, justo enfrente del astillero más famoso de Cantabria, El Astillero.
Buena calidad, excelente servicio y precios muy razonables. Además son muy simpáticos y serviciales. Las vistas sobre la ría de astillero son formidables y en los días de sol resulta muy agradable estar en su terraza. El conjunto resulta digno de tenerse en cuenta; yo, particularmente, solía ir con los del trabajo a tomar una paella en verano.
Es un restaurante que aunque la gente no lo sepa y no lo valore lleva más de 70 años abierto dando el mismo servicio, atención y lo más importante. Sus fundadores Arsenia y Julio, los precursores de la hostelería cántabra.
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Coincidiendo con el concurso de los pucheros de Cantabria y tras preparar un artículo sobre el marisqueo en Pedreña pare a comer en este clásico de nuestra gastronomía, el puchero que tenían de las jornadas era un cocido montañés, así que pedí plato único y a esperar.
Para hacer la espera más llevadera me trajeron un aperitivo, unas croquetas, muy buena por cierto y que lograron ir mitigando el ruido que provenía de las tripas dado lo tarde que se había hecho. A continuación y sin tardar mucho me trajeron una sopera de cocido, como Dios manda, vamos a la antigua usanza, alubias como pare tres, con unas buenos sacramentos y algo poco visto en nuestra comunidad una morcilla cular, de tripa de cerdo, lo que se traduce en una morcilla con una menor carga de arroz, más sangre y un diámetro más grande de lo habitual, por cierto muy buena y con algo que me gusta muchísimo, menos especiada de lo que suelen estar la mayoría de las morcillas.
El cocido espectacular fino como pocos acompañado de chorizo, tocino y algo de carne, tome dos platos y todavía sobro un montón.
De postre tarta de queso, también diferente, con un toque de horno, muy buena.
En resumen, el sitio sigue como siempre ofreciendo calidad a buen precio, el servicio amable, dispuesto y simpático intentando agradar en todo momento.
A por cierto, la primera vez que invité a alguien a comer fue en este restaurante, famoso en aquel entonces por las almejas de la ría, de las que tomamos un par de raciones y unos bocartes, al poco de sacar el carnet de conducir o sea que con 18 años, me acerque por aquí con un amigo a comer a este sitio ya en aquel entonces famoso.
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