Hemos Comido… en Seña: una mesa que apuesta por el producto, el vino natural y las elaboraciones cuidadas
La visita a Seña surgió como una reunión navideña entre amigos, pero terminó convirtiéndose en una experiencia gastronómica que confirma por qué este local se ha ganado un lugar entre quienes buscan vinos naturales y una cocina con criterio. La carta no es extensa, pero sí precisa: cada plato tiene intención y cada vino está seleccionado con conocimiento. Aroa, al frente de la barra, demuestra un dominio notable del mundo vinícola y orienta al comensal con seguridad.





Éramos cuatro, uno de ellos celíaco, que pudo disfrutar prácticamente de todas las elaboraciones salvo los tigres.
Mejillón tigre al fino

El primer bocado fueron los mejillones tigre, uno de los emblemas del local. La bechamel especiada, bien ligada y con un punto de densidad adecuado, se mezcla con el toque aromático del fino, que aporta matices salinos y una ligera nota punzante. El resultado es un tigre más equilibrado y profundo que la versión habitual.
Gilda de pastrami
Para la comensal celíaca, una gilda de pastrami. Una reinterpretación interesante que sustituye el tradicional encurtido por una carne curada que aporta intensidad sin saturar.
Tostuca de anchoa

La tostuca de anchoa es un ejemplo de cómo un producto sencillo puede brillar cuando se respeta su calidad. Anchoa bien afinada, mantequilla que suaviza y un hilo de AOVE que realza el conjunto. El pan crujiente aporta el contraste necesario.
Tartar de salchichón con gambón


El tartar de salchichón con gambón es una combinación poco habitual que funciona gracias al equilibrio entre la grasa del embutido y la textura firme del marisco. Un plato que sorprende y que demuestra que la cocina de Seña no teme explorar combinaciones distintas.
Escabeche de seta lengua de vaca

La seta lengua de vaca no es frecuente en muchas cartas, y aquí aparece en un escabeche suave, donde la acidez está bien medida y permite que la textura melosa de la seta se mantenga. Un plato que aporta variedad y demuestra conocimiento del producto de temporada.
Rulo de conejo con setas

El rulo de conejo es una de las elaboraciones más destacadas de la comida. La carne, tierna y jugosa, se presenta acompañada de setas y una salsa tipo española que aporta profundidad sin cubrir el sabor del conejo. Un plato que reivindica una carne poco consumida en España pese a su valor nutricional.
Callos: pequeños, picantes y pegajosos

Los callos llegaron en ración para compartir. Elaboración precisa, salsa bien reducida y ese punto ligeramente picante que invita a seguir comiendo. En este caso, las piezas eran pequeñas; personalmente prefiero cortes más grandes, especialmente del libro y la redecilla, pero el conjunto estaba muy logrado.
Albóndigas de jabalí

Las albóndigas de jabalí cerraron la parte salada. Carne jugosa, condimentación equilibrada y una salsa intensa que armonizaba con el puré que hacía de base. Un plato contundente pero bien resuelto.
Postres y vinos
El final llegó con una selección de quesos de Cantabria, siempre una apuesta segura para quienes buscan productos locales, y un chocolate con pan quemao que aportó contraste entre dulzor y notas tostadas.
Para acompañar toda la comida, optamos por un cava brut nature de Suriol, un espumoso equilibrado que ya conocíamos y que volvió a cumplir.





Conclusión
La visita a Seña confirma que es un lugar recomendable para quienes buscan cocina honesta, producto bien tratado y vinos naturales seleccionados con criterio. Buena atención, platos interesantes y una carta líquida que invita a volver.
Por El Mule
Ubicado en: C. Tetuán, 31, 39004 Santander, Cantabria
Instagram: @sena.winebar
