La Tasca de Bonifaz raciones singulares y producto poco habitual en Santander

La Tasca de Bonifaz se ha consolidado en Santander como un espacio donde la oferta de raciones se aleja de los códigos más habituales de la región. Su propuesta se apoya en una selección de productos reconocibles, elaboraciones tradicionales de diferentes zonas de España y una clara intención de ofrecer referencias poco comunes en la escena local.

Uno de los pilares de su carta son los chicharrones de Cádiz, una elaboración muy ligada a la tradición gaditana. Se preparan a partir de panceta de cerdo ibérico, cocinada lentamente en manteca junto a ajo, orégano y laurel, lo que permite que la grasa se funda de forma progresiva y la carne adquiera una textura tierna. Tras la cocción, la panceta se prensa y se deja reposar antes de cortarse en lonchas finas. A diferencia de otros chicharrones, esta versión destaca por su jugosidad controlada y por un equilibrio graso que se refuerza con un aliño sencillo de limón y sal.

Entre las incorporaciones recientes destaca el chosco de Tineo, un embutido tradicional del occidente asturiano con protección geográfica. Se elabora con cortes selectos de carne de porcino, principalmente cabecera de lomo y lengua, que se adoban con sal, pimentón y ajo. La mezcla se embute en el ciego de cerdo, tripa que le da su forma característica, redondeada e irregular. Tras un proceso de curación y ahumado, el producto presenta un corte muy definido, donde se distinguen perfectamente las distintas piezas, tanto en color como en textura.

En el apartado líquido, La Tasca de Bonifaz ha incorporado recientemente Triay Godello DO Monterrei, un vino blanco procedente del valle de Monterrei, elaborado a partir de la recuperación de un clon antiguo de Godello conocido localmente como Verdello. Las uvas se vendimian a mano y el vino realiza parte de su crianza sobre lías, lo que aporta volumen y estructura sin perder la expresión varietal.

Para cerrar la experiencia, las anchoas en aceite de oliva de Fredo, procedentes de la pesca de primavera, destacan por su limpieza, firmeza y una salinidad medida. Un producto bien trabajado que respeta el carácter del bocarte del Cantábrico.

La carta se completa con una selección de raciones poco frecuentes en Cantabria, como la longaniza de payés, las papas con mojo picón, la morcilla patatera, el paso de cebra, la mojama, la hueva de maruca o el atún ahumado acompañado de salmorejo. Propuestas que amplían el horizonte de sabores y tradiciones dentro del formato de tasca.

Además, recientemente se ha convertido también en punto de encuentro para conocer proyectos emergentes, como el de Mario, elaborador de la sidra La Abadía, con lagar en Peñamellera. Su trabajo parte de la recuperación de una finca familiar de manzanos heredada de sus abuelos y supone sus primeros pasos en la elaboración de sidra, apostando por una producción ligada al territorio y a la materia prima.

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