Hemos Comido…en Seña Wine Bar, en Santander, un restaurante que ha ido ganando presencia entre quienes buscan una cocina basada en técnicas clásicas, producto de temporada y elaboraciones cuidadas. Mi acompañante no lo conocía y quiso descubrirlo, así que aprovechamos una jornada por la zona para acercarnos.



Aperitivos y vinos: una entrada bien planteada
Comenzamos con una manzanilla Barbadillo en rama La Trinidad, un vino que procede de una selección de botas con crianza biológica. La bodega realiza un proceso de ensamblaje en el que intervienen vinos de diferentes criaderas, buscando un perfil aromático preciso. Tras meses de catas, se eligieron 36 botas para iniciar la nueva solera. Parte de ese vino se destinó al primer llenado de Nave Trinidad y el resto continúa su evolución en bota para desarrollar matices propios.
Mi acompañante optó por un cava Can Suriol Brut Nature, un espumoso seco y fresco que ya conocía de otras visitas.

Como bienvenida, nos sirvieron una crema de queso acompañada de aceite de oliva virgen extra. La textura era ligera y el aceite aportaba un contraste aromático que equilibraba el conjunto.
Platos con técnica tradicional y producto local

El primer pase fue un escabeche de setas, concretamente de lengua de vaca. El escabeche es una técnica de conservación y cocción que combina vinagre, aceite, verduras y especias. En este caso, el punto de acidez estaba muy bien ajustado, permitiendo que la seta mantuviera su textura firme y su aroma natural.



A continuación, probé las alubias con costilla, el guiso del día. Las legumbres estaban en su punto, con una textura casi cremosa, resultado de una cocción lenta que permite que el almidón se libere y espese el caldo. La costilla aportaba profundidad y un toque graso que redondeaba el plato.

Mi acompañante eligió el huevo poche con setas, servido sobre una base de coliflor quemada. Esta técnica, que consiste en llevar la verdura a un punto de tostado controlado, intensifica su sabor y añade notas ahumadas que combinan muy bien con el huevo y las setas.

Para cerrar la parte salada, llegaron unos callos elaborados al estilo tradicional, con una textura gelatinosa y un punto picante que invita a mojar pan. Aunque la ración era de trozo pequeño, el conjunto estaba muy bien equilibrado.
Postres: tradición bien ejecutada

Terminamos con dos clásicos: tarta de queso con fresas y arroz con leche. La tarta tenía una textura suave y las fresas aportaban frescor. El arroz con leche, elaborado con cocción prolongada, presentaba una cremosidad notable.

⭐ Resumen de reseñas en distintas plataformas
- Google Maps: valoraciones muy positivas por la calidad del producto y la ejecución de los platos.
- TripAdvisor: destacan la atención del personal y la coherencia del menú.
- Instagram: los usuarios resaltan la presentación y la selección de vinos.
⭐ Comentarios y puntuaciones
- Media general: entre 4,3 y 4,6 sobre 5.
- Puntos fuertes: guisos, vinos, trato cercano y regularidad en la cocina.
Aspectos mencionados: espacio reducido, recomendable reservar.
Por El Mule
Ubicado en: C. Tetuán, 31, 39004 Santander, Cantabria
Instagram: @sena.winebar
