Durante la reciente Semana Santa, Santander vivió días de afluencia extraordinaria: calles repletas, colas constantes en heladerías y mercados abarrotados desde primera hora. En ese contexto, contar con reserva en Kandela fue casi un privilegio. Tras nuestra última experiencia allí, sabíamos que era una apuesta segura para quedar bien con los invitados, y la visita volvió a confirmarlo.

Un inicio prometedor producto y técnica
Nada más abrir el local tomamos asiento y descorchamos un Gramona, un cava que destaca por su equilibrio y que siempre funciona como acompañante versátil para una comida basada en parrilla y verduras asadas.
Los entrantes fueron dos elaboraciones que ya conocíamos:

- Puerros escalivados con romesco. La escalivada, técnica tradicional que consiste en asar lentamente verduras enteras sobre brasas o en horno muy caliente, permite que el puerro conserve su humedad interior mientras adquiere aromas tostados. La romesco, bien ligada y con matices de frutos secos y pimiento seco, completaba el conjunto.
- Pimientos de Isla asados y pimientos malagueños. Los primeros, de mayor tamaño y carne firme, mostraban el dulzor característico de esta variedad cántabra. Los malagueños, más pequeños, aportaban un punto más directo y marcado por el contacto con la brasa. Un contraste interesante entre dos productos de origen distinto pero complementarios.

Los principales: dominio de la parrilla
La parrilla es el eje de Kandela, y en esta visita volvió a quedar claro:
- Machote a la parrilla con patatas panadera. El pescado llegó en su punto, con la piel ligeramente crujiente y la carne jugosa. La técnica de parrilla directa permite que el calor selle rápidamente el exterior, manteniendo la humedad interior. Las patatas panadera, cocinadas lentamente con cebolla, aportaban un contrapunto suave.
- Churrasco de black Angus. Corte muy apreciado por su infiltración y su textura. En Kandela lo trabajan con un asado prolongado que permite que la grasa se funda y la carne quede tierna sin perder firmeza. Se ha convertido en uno de los imprescindibles de la casa.
- Entraña de rubia gallega. Un corte fino pero intenso, que agradece una cocción rápida a alta temperatura. Se probó de dos maneras: tal cual, mostrando su carácter, y con el chimichurri elaborado por el parrillero, fresco y aromático gracias al uso de hierbas y vinagre suave.
- Molleja a la brasa. Una elaboración que requiere precisión: primero se limpia y se blanquea para retirar impurezas, y después se pasa por la brasa para lograr contraste entre exterior crujiente e interior tierno. En Kandela la ejecutan con notable acierto.






El cierre dulce
Los postres mantuvieron el nivel: torrija, piña asada y helado. La torrija destaca por su textura cremosa y su caramelización final. Para acompañar, un Tokaji y un PX, dos vinos dulces que armonizan bien con postres tostados y frutas asadas.




Por El Mule
Ubicado en: C. Bonifaz, 9, 39003 Santander, Cantabria
942 52 65 83
Instagram: @kandela_santander
