Hemos Comido… en Amayuela, volví a sentarme a la mesa de Amayuela, en Santoña, tras varios años sin visitarlo, concretamente desde 2018. La ocasión vino marcada por la Feria de la Anchoa 2026, donde participé como jurado, y que siempre invita a recorrer algunos de los establecimientos más representativos de la gastronomía local.

Amayuela es un local de estética desenfadada y ambiente animado, muy orientado al visitante, pero con una propuesta culinaria basada en el producto del Cantábrico y en elaboraciones reconocibles de la cocina tradicional.

La comida comenzó con unos mejillones frescos en vinagreta, preparados a partir de mejillón natural, cocido en el propio establecimiento. El aliño estaba bien equilibrado, con una acidez adecuada y un correcto reparto de aceite y vinagre, aportando frescura al conjunto. No obstante, el mejillón presentaba un calibre pequeño y una intensidad de sabor limitada, una circunstancia cada vez más habitual tanto en restauración como en mercados, donde el mejillón de tamaño medio resulta difícil de encontrar. En este plato, la vinagreta actuaba como principal elemento estructurador.

A continuación llegó un octavillo de anchoas de Santoña, acompañado de aceitunas. Un producto imprescindible en la villa, especialmente durante la feria. Las anchoas mostraban una limpieza cuidadosa, carne firme y una salazón contenida, tres factores clave para valorar correctamente esta conserva tan vinculada a la identidad gastronómica cántabra.

La temporada primaveral marca el mejor momento para disfrutar del bocarte del Cantábrico, y este año la costera ha ofrecido ejemplares de buen tamaño. En Amayuela lo trabajan con un rebozado ligero y una fritura bien controlada, respetando los tiempos para mantener el pescado jugoso y expresivo, sin enmascarar sus cualidades.

El apartado de cuchara llegó con unas alubias con almejas, uno de los guisos más representativos del recetario del norte. La alubia era fina y bien cocida, manteniendo la piel entera y soltando el almidón necesario para conseguir un caldo ligado y limpio. Las almejas, bien integradas en el conjunto, aportaban profundidad marina y equilibrio salino. Un plato bien planteado y correctamente ejecutado, elaborado directamente por la persona que nos atendió, según nos indicaron.

En cuanto al precio, resulta ajustado para la zona y el tipo de establecimiento. Aunque el local está muy enfocado al menú diario y al público visitante, también dispone de carta y de propuestas más completas como las mariscadas, que se presentan de forma original en un pequeño chinchorro diseñado para el servicio.

Una experiencia satisfactoria en la que destacan platos como el bocarte de temporada y unas alubias con almejas bien ejecutadas, confirmando a Amayuela como una opción reconocible dentro del panorama gastronómico de Santoña.

Por El Mule

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