Hemos Comido…en Cascarilla, acompañé a mi amigo Iñigo que está documentando menús del día de la región, un establecimiento que ha ido consolidándose tanto en cocina como en ambiente. Su propuesta combina un menú del día bien planteado con la posibilidad de añadir elaboraciones fuera de carta, algo que aprovechamos desde el principio.



El local, situado en una calle peatonal que está ganando dinamismo gastronómico, ha ido sumando clientela gracias a su cocina y a un tardeo que cada vez atrae a más público.
Un inicio marcado por la conserva de calidad



Antes de sentarnos, tomamos un vermut en la barra junto a ***. Allí supimos que la gerencia procede de Delicias del Cantábrico, conservera de Puente Arce. Esto explica la presencia de productos marineros bien seleccionados y tratados con cuidado.
Comenzamos con anchoas, tanto las tradicionales como unas trufadas que aún no están en catálogo. Ambas presentaban un tamaño generoso, textura firme y limpieza impecable. La ausencia de espinas y el equilibrio en la salinidad indican un proceso de elaboración preciso.
Las trufadas aportaban un matiz aromático interesante sin resultar invasivo.
Primeros platos: técnica y producto


Iñigo eligió unos puerros sobre crema de queso, un plato que combina la suavidad del puerro cocido con una crema que aporta untuosidad. La cocción del puerro —probablemente a baja temperatura o con un escaldado previo— permite mantener su estructura sin perder jugosidad.
Yo opté por alubias blancas con cachón, un guiso tradicional que requiere atención en dos puntos clave:
- La cocción de la legumbre, que debe mantenerse entera sin romperse.
- La integración del caldo, que en este caso estaba ligado y con presencia del sabor del cachón.
El resultado era un plato equilibrado, con alubias pequeñas y mantecosas y un caldo concentrado.
La tortilla vaga y el bonito ahumado

Entre los primeros y los segundos compartimos una tortilla vaga de bonito ahumado. La tortilla vaga, al no voltearse, mantiene una textura jugosa y permite que los ingredientes se integren en superficie. El bonito ahumado —procedente también de la conservera— aportaba un aroma suave y una textura tierna, muy distinta a la de un bonito en aceite convencional. Un producto que merece atención cuando llegue al catálogo.
Segundos platos: brasas y guiso



Iñigo pidió pollo al Josper con chimichurri. El Josper, al trabajar con brasa cerrada, aporta un toque ahumado y mantiene la jugosidad de la carne. El chimichurri equilibraba con acidez y hierbas frescas.

Yo elegí manos guisadas, un plato que exige tiempo y paciencia. La gelatina natural de las manos, tras una cocción prolongada, genera una salsa espesa y brillante. El acompañamiento de arroz blanco permite equilibrar la intensidad del guiso. La ración era generosa y muy bien ejecutada.
Postres y cierre
Iñigo tomó requesón y yo opté por un café. El menú del día de Cascarilla destaca por su variedad, raciones amplias y una cocina que se nota trabajada. La atención es cercana y la ubicación, en una calle que está creciendo en oferta gastronómica, suma atractivo.
⭐ Resumen de reseñas y comentarios en redes
- Google Maps: 4,4/5. Se valora especialmente el menú del día, la calidad de las conservas y la atención.
- TripAdvisor: comentarios positivos sobre los guisos y el pollo al Josper.
- Instagram: publicaciones destacando la tortilla vaga y las anchoas, con buena interacción.
- Facebook: usuarios resaltan el ambiente del tardeo y la amabilidad del personal.
- TikTok: vídeos del menú del día con alta participación, sobre todo los platos de cuchara.
Por El Mule
Ubicado en: C. Rubio, 14, 39001 Santander, Cantabria
942 12 61 27
Instagram: @cascarillasantander
