Hemos Comido…en Melly y así da gusto inaugurar la temporada gastronómica de la sarda.

Hay noticias que te alegran el día. Y luego está que vuelva la sarda fresca a los mercados de Santander. Cuando nos soplaron que en Melly ya estaban trabajando con producto recién entrado, no hubo debate, ni votación, ni nada que se le pareciera. Fue escuchar “boquerones frescos” y “sarda” y salir disparados como si regalaran vacaciones.

Porque Melly es eso: un sitio al que vuelves como quien visita a un viejo amigo que siempre cumple, que sabe lo que te gusta y que nunca te falla con el producto. Y esta vez, además, veníamos con hambre de temporada.

Boquerones frescos: nivel escándalo público

Empezamos con unos boquerones que deberían tener su propio DNI. Firmes, tersos, brillantes, con ese punto de frescura que solo se consigue cuando el pescado ha pasado más tiempo en el mar que en la cocina. Nada de acideces exageradas ni vinagres que te hacen poner cara de “me he pasado con el limón”. Aquí todo está medido al milímetro.

El aceite, suave y afinado, acompaña sin robar protagonismo. El perejil y el ajo, en modo “cameo”: aparecen, saludan y se van. Un equilibrio perfecto.

Lo digo sin pestañear: no recuerdo haber comido boquerones mejores en mucho tiempo. Y mira que en Cantabria sabemos de esto.

La marmita de sarda: la campeona vuelve al ring

Después llegó la joya de la corona: la marmita de sarda. La de siempre. La que ya ganó un concurso de guisos y que, si existiera un club de fans oficial, yo sería socio fundador y tesorero.

Este plato es Cantabria en estado puro:

  • Calentito
  • Reconfortante
  • Con ese punto de cuchara que te recoloca el alma
  • Y con un sabor que te hace cerrar los ojos un segundo más de lo normal

La sarda, humilde pero sabrosa, demuestra una vez más que no hace falta un pescado caro para hacer un guiso memorable. Solo hace falta saber tratarlo. Y aquí lo tratan con cariño de verdad.

Alcachofas: cuando lo verde también enamora

Mi acompañante, fiel a su flechazo de la última visita, repitió alcachofas. Y oye, que lo entiendo perfectamente. Tiernas, sabrosas, con ese punto vegetal que te hace sentir que estás comiendo sano aunque estés disfrutando como si te hubieran dado un premio.

Son de esos platos que parecen simples, pero que solo salen así cuando hay producto bueno y mano experta. Nada de complicaciones: sabor limpio, textura perfecta y un resultado que invita a pedir pan.

Sarda al horno: el dilema final que nadie quiere resolver

Para rematar, sarda al horno con patatas panadera y cebolla pochada. Un clásico que, cuando está bien hecho, no necesita más presentación.

Aquí llega el dilema gastronómico de la jornada:
¿Está mejor el pescado o las patatas?
Porque las patatas panadera, empapadas en el jugo del pescado y la cebolla, están para ponerles un piso. Y la sarda, jugosa y en su punto, te recuerda por qué este pescado merece mucho más protagonismo del que tiene.

La solución es sencilla: no elegir.
Se disfruta todo y punto.

Para terminar cabrito guisado.

Y el postre de siempre

Un final redondo para una comida que marca el inicio de temporada como Dios manda.

Salir a comer a Melly es apostar sobre seguro. Producto fresco, cocina honesta, sabores de siempre y ese toque de casa que no se puede fingir.
Si buscas dónde comer buen pescado en Somo, si te tira la cocina tradicional cántabra, o si simplemente quieres disfrutar de una comida que te deje feliz, este es tu sitio.

Y ahora que ha vuelto la sarda… más todavía.

Histórico de visitas a Melly

Por El Mule

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