El Carmen, en Prezanes, juega en esa liga de sitios que siempre están ahí: vermut animado, barra con movimiento y parroquia fiel. Un clásico de los alrededores de Santander donde sabes más o menos a lo que vienes.

El problema empieza cuando lo que te encuentras no termina de encajar con lo que te han vendido.

Porque aquí hay una cosa clara: no decides tú del todo.
Llegas, te sientan (normalmente en terraza, sin demasiada negociación) y el menú aparece sin necesidad de carta. Rápido, directo y sin rodeos.

Hasta ahí, todo bien. El menú del día tampoco necesita teatro.

Cocido montañés cuando el nombre pesa más que el plato

El primer plato del día era cocido montañés, uno de los emblemas de la cocina cántabra. Un guiso que no deja mucho margen a la interpretación: alubia blanca, berza y compango, todo trabajado a fuego lento hasta conseguir densidad, grasa integrada y profundidad.

Aquí empiezan los problemas.

Lo que llegó fue un plato de alubias con compango bien resuelto en lo básico, pero incompleto en lo importante.
La berza, directamente, no apareció.

Y no, no es un detalle menor.

La berza en el cocido montañés cumple varias funciones clave:

  • Aporta contraste vegetal frente a la grasa
  • Introduce textura y estructura

Sin ella, el plato pierde identidad y se queda en algo más simple. Que puede estar bien, pero no es lo que se ha anunciado.

Dicho esto:

  • La alubia estaba bien cocida, con piel fina y textura correcta
  • El compango era generoso, aportando sabor al conjunto
  • El guiso tenía cuerpo

Conclusión clara: correcto como plato de cuchara, discutible como cocido montañés.

Rollo de ternera el punto donde se cae el menú

El segundo plato, rollo de ternera con puré de patata, arrancaba bien en sabor. De hecho, el primer contacto es positivo: intensidad correcta y perfil clásico.

Pero el problema aparece enseguida:

la textura no acompaña

La carne estaba claramente dura, y esto en cocina tiene poco misterio. Suele ser una combinación de:

  • Falta de maduración adecuada
  • Materia prima mejorable
  • O una cocción que no ha conseguido domar la pieza

La maduración es clave en vacuno: permite que las fibras se relajen y la carne gane ternura. Cuando eso no ocurre, da igual que el sabor esté bien: la experiencia se rompe.

El corte fino ayudaba a pasar el trámite, pero no solucionaba el problema.

El puré, correcto, sin meterse en líos.

Menú del día en Cantabria el difícil equilibrio

El precio, 15 euros, está en línea con el mercado actual en Cantabria. Y eso hay que tenerlo en cuenta. Mantener ese rango obliga a ajustar en cocina, compra y ejecución.

Pero una cosa es ajustar… y otra es perder precisión.

Porque aquí el fallo no está en hacer algo sencillo.
Está en no clavar lo sencillo.

No es la primera vez en El Carmen, y precisamente por eso fastidia más. Porque cuando un sitio te ha funcionado bien en otras ocasiones, esperas un mínimo de regularidad.

Lo de hoy se queda en:

Aprobado raspado (4,5)
Sin drama, pero sin defensa.

  • El primer plato no era lo que decía ser
  • El segundo fallaba en algo básico como la textura

¿Volveré? Sí.

Histórico de visitas

Etiquetas del articulo

Compartir

Categorías
Scroll al inicio