Gredos en una copa: Mi experiencia en la Vinoteca Blin Blin (Ávila).
Hay lugares que tienen imán. Eso nos pasó con la Vinoteca Blin Blin en Ávila. Entramos por curiosidad y nos quedamos por pasión. Tuvimos la suerte de asistir a una cata guiada de vinos de los alrededores dirigida por un responsable de bodega, una figura clave para entender que detrás de una etiqueta no solo hay uva, sino un proyecto de vida.




¿Qué es el «Vino de Verdad»?
En Blin Blin no se andan con rodeos. Definen sus vinos como «Vinos de Verdad». En el argot enológico, hablamos de vinos naturales y ancestrales: aquellos elaborados por quienes cultivan la tierra, sin aditivos químicos, con fermentaciones espontáneas y respetando el terruño (el famoso terroir).
Un viaje del suelo a la botella
La cata se estructuró en tres pasos fundamentales que nos ayudaron a entender la complejidad de la Sierra de Gredos:
- La Bodega: Descubrimos la magia de la mínima intervención: vendimia manual, crianza en tinajas y embotellado sin filtrar. Aquí el vino está «vivo».
- El Viñedo: Nos trasladamos mentalmente al Barranco de las Cinco Villas. Hablamos de agricultura regenerativa y permacultura, técnicas que buscan devolverle la salud al suelo en lugar de agotarlo.
- La Copa: Una degustación técnica de 5 joyas de Gredos maridadas con productos locales (pan de masa madre y embutidos ibéricos).
Las Joyas de la Corona: Notas de Cata
El Cariqueño (Albillo Real)


Procedente de Villarejo del Valle, este vino es una lección de geología. Crece a 800 metros sobre suelo granítico, lo que le aporta una mineralidad eléctrica.
- Curiosidad: La añada 2025 fue fresca, permitiendo una vendimia biodinámica al amanecer.
- Sensación: Un color amarillo oro intenso (gracias a su maceración con pieles) con notas de miel y un tanino aterciopelado, casi arenoso.
Linarejos

Un homenaje a las cepas viejas (más de 90 años) de Cebreros. Lo más fascinante es su toque final: tras 7 meses en barrica, se mezcla con un pequeño porcentaje de Manzanilla de Sanlúcar, aportando una complejidad salina única.
Giant’s Playground Antipoda 2024

Un coupage de Cebreros y El Barraco. Elaborado de forma artesanal (¡pisado con los pies!), este tinto es pura fruta y mínima manipulación. Solo 930 botellas. Una rareza exclusiva que destaca por su frescura y honestidad.
Alba (Vinos Ambiz)

Si buscas algo «loco», este es tu vino. Es un Pet Nat (espumoso natural) elaborado por el maestro Fabio Bartolomei. Es un Orange Wine vibrante, ácido, con notas de melocotón, albaricoque y un final de frutos secos.
Cinético (Garnacha)

No podíamos hablar de Gredos sin su Garnacha. Cinético es pura elegancia. Con 18 meses de crianza en roble francés usado, respeta el carácter del suelo de cuarzo y hierro de El Barraco.
Pampaneo Ancestral Airén

Desde La Mancha llega Julián Ruiz para romper esquemas. Un espumoso de variedad Airén, elaborado por el método ancestral (la burbuja nace de la propia fermentación en botella). Fresco, electrizante y perfecto para limpiar el paladar.
El broche de oro: Cata a ciegas
Para terminar la sesión de 90 minutos, pusimos a prueba nuestros sentidos con una cata a ciegas. Fue el momento más divertido y gratificante: ¡logramos identificar el Cariqueño y el Alba! Una señal de que, cuando un vino tiene personalidad, se queda grabado en la memoria.
Conclusión: Si buscas entender por qué la Sierra de Gredos está en boca de todos los sumilleres del mundo, pásate por Blin Blin. No solo beberás vino; beberás paisaje.
Por El Mule
- 📍 Ubicado en: C. Martín Carramolino, 20, 05001 Ávila
- ☎️ 664 72 44 56
- 📱 Instagram: @blinblinwine
