Hemos Comido en Cascarilla Santander: 5
Cascarilla se está consolidando como una de las propuestas más interesantes dentro de la escena gastronómica de Santander. Con una oferta que se aparta de lo habitual en la ciudad, el restaurante ha logrado atraer a un público curioso, especialmente gracias a iniciativas como sus jornadas dominicales, donde combinan cocina de guiso y música en directo, una tendencia en crecimiento en Cantabria.






En esta tercera visita en un corto periodo de tiempo, la experiencia volvió a confirmar la buena línea del establecimiento. En esta ocasión, además, con el condicionante de una comensal celíaca, resuelto sin problema en la selección de platos.
Aperitivo de bienvenida: mantequilla de anchoa

El servicio comienza con un detalle que ya marca intenciones: una mantequilla de anchoa elaborada a partir de anchoas con buena maduración. La técnica es sencilla pero requiere equilibrio en proporciones, integrando la grasa láctea con la intensidad salina del pescado. El resultado es una emulsión untuosa, con un sabor profundo y persistente.
Gazpacho de cereza con jamón de pato: equilibrio entre dulzor y acidez

El primer pase fue un gazpacho de cerezas acompañado de jamón de pato. La incorporación de fruta en los gazpachos obliga a ajustar bien la acidez y el dulzor, normalmente mediante vinagre suave y una base vegetal ligera. En este caso, la cereza aporta frescura y un matiz afrutado que no resulta empalagoso, mientras que el jamón de pato introduce un contrapunto graso y curado que completa el conjunto. Una opción muy adecuada como sopa fría en jornadas calurosas.
Ensalada de bonito ahumado: técnica de ahumado suave y encurtidos

Uno de los platos más destacados fue la ensalada de bonito ahumado. El pescado se trabaja en casa mediante un marinado previo —habitualmente con sal, azúcar y algún aromático— seguido de un ahumado ligero que respeta la textura del bonito.
Se presenta sobre una base de calabaza que aporta un matiz dulce y se acompaña con una variedad de encurtidos, fundamentales para equilibrar el conjunto gracias a su acidez. Esta combinación de ahumados y encurtidos genera un contraste interesante y bien resuelto.
Tallarines de calabacín con pesto, queso y langostinos

El tercer plato introduce una técnica cada vez más habitual: el corte del calabacín en formato tallarín. Esta elaboración permite mantener la textura de la hortaliza sin recurrir a pastas tradicionales.
Se acompaña de pesto —probablemente con albahaca, frutos secos y aceite de oliva—, queso y langostinos. La combinación funciona por contraste entre lo vegetal, lo graso del queso y la proteína del marisco, dando como resultado un plato equilibrado y diferente dentro de la carta.
Lagarto ibérico con puré de apionabo

Como plato principal, el lagarto ibérico —un corte poco conocido situado entre las costillas del cerdo— destaca por su infiltración de grasa y su jugosidad. La cocción a alta temperatura permite obtener un exterior ligeramente crujiente manteniendo el interior tierno.
Se acompaña de un puré de apionabo trabajado con mantequilla, técnica clásica que aporta suavidad y redondea el perfil del plato. El apionabo, con su ligero toque terroso y anisado, armoniza bien con la intensidad del ibérico.

Bebida: cerveza Alhambra, tradición cervecera andaluza
Para acompañar la comida se optó por cerveza Alhambra, una marca con origen en Granada fundada en 1925. Elaborada mediante procesos de fermentación lenta, se caracteriza por un perfil equilibrado, con presencia de maltas que aportan cuerpo y un amargor moderado procedente del lúpulo.
Dependiendo de la variedad (Reserva 1925, Especial o Lager Singular), puede presentar notas tostadas, ligeros matices caramelizados o un final más seco. Este tipo de cerveza resulta adecuada para una comida variada como la descrita, ya que limpia el paladar entre platos y acompaña tanto elaboraciones ligeras como carnes.

Cascarilla sigue creciendo dentro del panorama gastronómico santanderino gracias a una propuesta que combina producto, técnicas actuales y una carta que invita a compartir. Un restaurante a tener muy en cuenta para quienes buscan algo distinto sin alejarse del concepto de cocina reconocible.
Por El Mule
Ubicado en: C. Rubio, 14, 39001 Santander, Cantabria
942 12 61 27
Instagram: @cascarillasantander
