Hemos comido en La Jibia arroces secos como en pocos sitios

En esta nueva visita a La Jibia, regresábamos con una idea bastante clara: comprobar si el nivel de los arroces que tanto nos había convencido en una ocasión anterior se mantenía. La respuesta, tras esta segunda experiencia, es afirmativa.

En lugar de repetir el arroz de gamba roja que ya conocíamos, optamos por seguir explorando la carta y nos decidimos —también por recomendación en sala— por un arroz seco de rabo y pimientos asados,

Arroces secos

El arroz se presenta siguiendo el estilo alicantino: capa fina, grano suelto y concentración de sabor. Este tipo de elaboración requiere un control preciso del caldo y de los tiempos de cocción para conseguir que el arroz absorba todo el fondo sin perder textura.

En este caso, el resultado destaca por varios aspectos, punto de cocción exacto, con el grano íntegro y sin excesos de humedad, fondo intenso, construido a partir del rabo, que aporta colágeno y profundidad, socarrat bien desarrollado, crujiente y limpio, sin matices amargos, integración acertada de los pimientos asados, que aportan dulzor y equilibrio al conjunto

Se trata de un arroz con carácter, donde el protagonismo recae en la elaboración del fondo y en la reducción controlada del caldo, dos factores clave en este tipo de recetas.

Escalivada

Como entrante repetimos la escalivada, un plato que pone el foco en el producto y en el punto de cocinado de cada hortaliza. El pimiento asado se presenta carnoso y en su punto óptimo de dulzor, la berenjena, que a menudo puede resultar amarga o con textura irregular, aquí destaca por su suavidad y ausencia de asperezas, La cebolla, con un ligero tratamiento adicional, aporta un matiz interesante que recuerda a preparaciones ligeramente encurtidas, sumando complejidad al conjunto

El uso del horno y el control de los tiempos de asado permiten respetar la estructura de cada ingrediente, evitando sobrecocciones y resaltando sus cualidades.

La Jibia confirma en esta visita su buen hacer en el apartado de los arroces secos, una especialidad que exige precisión técnica y conocimiento del producto. A esto se suma una línea de cocina basada en elaboraciones reconocibles y bien ejecutadas.

Con varias opciones de arroz aún por probar, queda claro que es un establecimiento al que conviene volver para seguir recorriendo su propuesta gastronómica en torno a este tipo de elaboraciones.

Por El Mule

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