Novales, capital indiscutible del limón en Cantabria, vivió este fin de semana uno de esos momentos que marcan el calendario gastronómico y festivo de la región: el I Capítulo de la Cofradía del Limón, una cita que mezcla producto, tradición, cultura popular… y mucho orgullo local.

El acto, enmarcado dentro de las celebraciones de San Isidro Labrador, patrón de los agricultores, no solo sirvió para ensalzar el valor del limón de Novales —un producto con identidad propia y cada vez más presente en la cocina regional—, sino también para consolidar una cofradía que nace con vocación divulgativa, gastronómica y festiva.

Un embajador con sabor cántabro

El gran protagonista de la jornada fue Emilio Amavisca, exfutbolista cántabro y figura destacada del deporte nacional, que fue nombrado primer Embajador del Limón de Novales. Un reconocimiento que busca dar visibilidad al producto más allá de las fronteras locales, apoyándose en figuras públicas con arraigo en la tierra.

Con la humildad de quien ya ha vivido muchas ovaciones, Amavisca recibió el reconocimiento con cierta sorpresa:

«Me siento feliz de que se hayan acordado de mí. Después de tantos años retirado, esto no suele pasar con los futbolistas; al año siguiente ya se olvidan de ellos».

Unas palabras que conectaron con el público y que reflejan el espíritu cercano de un evento donde lo importante no es solo el homenaje, sino la emoción compartida.

Cofrades, honores… y una sorpresa inesperada

El capítulo también dejó otros nombramientos relevantes dentro de esta joven cofradía gastronómica, una figura muy extendida en el norte de España y cuyo objetivo es proteger, promocionar y divulgar productos locales.

Entre ellos, el alcalde de Alfoz de Lloredo, Enrique Bretones, fue investido Cofrade de Honor, en reconocimiento a su implicación constante en la promoción de la fiesta y del limón como símbolo del municipio.

Sin embargo, el guion guardaba una sorpresa: el propio alcalde no esperaba recibir este reconocimiento, lo que provocó uno de los momentos más emotivos del acto. Visiblemente emocionado, agradeció el gesto y quiso compartirlo:

«Hago extensible este nombramiento a todos los que forman parte de la Cofradía del Limón».

Bretones también tuvo palabras para Amavisca, subrayando que su elección como embajador es “todo un honor” para el municipio, destacando su trayectoria deportiva y su papel como representante de Cantabria.

La Aceña: escenario de tradición y gastronomía

El evento tuvo lugar en el parque de La Aceña, un enclave clave en la vida festiva de Novales, donde cada verano se celebra también la conocida fiesta de los Limones Solidarios. Allí, entre música, mesas largas y ambiente festivo, se dio forma a una jornada que combinó a la perfección tradición y gastronomía.

La jornada arrancó con el pasacalles de la Banda de Gaitas Cantabria, que puso ritmo y color a las calles del pueblo hasta desembocar en el parque. A partir de ahí, el ambiente fue creciendo mientras se ultimaban los detalles de uno de los momentos más esperados: la comida popular.

Más de trescientas raciones de paella sirvieron como punto de encuentro entre vecinos, visitantes y representantes de otras cofradías gastronómicas de la región, en un claro ejemplo de esa hermandad culinaria tan característica del norte.

El limón de Novales: identidad y cocina

Hablar de Novales es hablar de su limón. Un producto que, aunque a simple vista pueda parecer común, aquí adquiere una relevancia especial. Cultivado en un microclima singular, el limón de Novales se caracteriza por su aroma intenso, su acidez equilibrada y su versatilidad en cocina.

No es casualidad que haya inspirado la creación de una cofradía: este tipo de entidades buscan precisamente eso, convertir un ingrediente en emblema cultural, promoviendo su uso tanto en la cocina tradicional como en propuestas más innovadoras.

Desde postres y licores hasta platos salados donde el cítrico aporta frescura y contraste, el limón de Novales es un ingrediente que define territorio.

Un capítulo que es solo el comienzo

Este primer capítulo no es más que el punto de partida de una cofradía que aspira a crecer y a posicionar el limón de Novales en el mapa gastronómico con más fuerza que nunca.

Mientras tanto, la vida sigue en el pueblo. Las fiestas de San Isidro continúan durante todo el fin de semana, recordando que, en lugares como este, la gastronomía no se entiende sin tradición, ni la tradición sin comunidad.

 

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