Hemos Comido…en Muriedas La Jibia doble visita para conocer una cocina que combina producto, técnica y tradición
En esta ocasión, la visita a La Jibia, en Muriedas, se convirtió en una experiencia doble. Tras una primera comida más que satisfactoria, la decisión de regresar al día siguiente surgió de manera natural. El interés por profundizar en la propuesta culinaria y, especialmente, por probar sus arroces secos al estilo levantino justificaba plenamente volver.



El chef y el equipo: trayectoria y enfoque
La cocina está dirigida por Pablo Pérez Cisneros, cocinero con un recorrido notable en restaurantes de referencia. Ha formado parte de equipos como La Voladora, El Riojano, Azabache, Palacio del Mar, Bezana Lago y Hotel México, lugares donde adquirió una base sólida en cocina tradicional, elaboración de fondos y control de puntos de cocción.
En sala, el servicio resulta cercano y eficaz, con explicaciones claras sobre las elaboraciones y un ritmo adecuado entre platos.

Entrantes centrados en verduras y cocciones precisas
Alcachofa confitada con parmentier

La primera elaboración fue una alcachofa confitada. Se aprecia un control exacto del tiempo de cocción, logrando textura tierna sin deshacerse. La base de parmentier aporta suavidad gracias a una patata trabajada lentamente para obtener una crema homogénea. Unas lascas de sal completan el conjunto. La posibilidad de pedir por unidades permite personalizar la degustación.
Alcachofa confitada con parmentier

De técnica similar a la alcachofa, el champiñón sorprende por su toque picante equilibrado. La cocción deja la seta jugosa y con un aroma marcado. De nuevo, se ofrece por unidades, ideal para ajustar la cantidad.
Verduras asadas: la escalivada como plato destacado


La escalivada combina pimiento, cebolla, berenjena y tomate cherry, todos asados lentamente para potenciar su dulzor natural y mantener jugosidad. El remate con aceite crudo refuerza el aroma y aporta frescor. El resultado fue tan satisfactorio que se repitió en la segunda visita.
Casquería trabajada con respeto a la tradición


La asadurilla de lechazo conserva el carácter clásico de este tipo de preparación. Los interiores se cocinan a fuego suave, con un fondo reducido que intensifica el sabor. Las patatas fritas artesanas acompañan y permiten aprovechar la salsa, que resulta muy equilibrada.

Segunda visita: los arroces secos como motivo principal
Pastel de mejillones


Mientras se elaboraba el arroz, se sirvió un pastel de mejillones. Presenta una textura suave y un sabor que recuerda al escabeche casero de mejillones, con notas ácidas y marinas bien integradas.
Croqueta de cachón


La croqueta destaca por su color característico y su textura cremosa. El interior tiene un sabor claro a cachón y una temperatura perfecta, resultado de una bechamel trabajada con calma.
Arroz de gambas rojas: técnica levantina en Cantabria


El arroz se presenta en paella con capa fina, siguiendo el estilo de los arroces secos típicos de zonas mediterráneas.
El fondo está elaborado con nécoras, galeras y otros mariscos, lo que aporta un carácter marino notable.
El grano mantiene una textura firme y absorbe bien el fondo. Las gambas rojas completan un plato difícil de encontrar en Cantabria y muy bien resuelto en La Jibia.

Valoraciones y presencia digital
Puntuaciones medias
A partir de distintas plataformas: 4,5 / 5.
Comentarios más frecuentes
- Buenos puntos de cocción.
- Trato del producto local.
- Guisos y fondos muy apreciados.
- Los arroces secos y la croqueta de cachón, entre lo más recomendado.
- 📍 Ubicado en: C. Pedro Velarde, 8, 39600 Muriedas, Cantabria
- ☎️ +34 942 12 68 00
- 📱 Instagram: @lajibiamuriedas
