Hemos Comido…en Los Toneles, un lugar de reciente apertura pero con una dilatada historia hostelera a sus espaldas.
Marzo 2016. Es un restaurante donde nada más entrar la decoración sorprende, similar a una sidrería, con dos grandes toneles en el centro del comedor donde poder comer como si de un reservado se tratara.
El local rezuma buenas vibraciones, a la entrada clientes tomando el vermut o blanco mañanero y la ración típica del aperitivo de domingo.
La barra con una cuidada selección de pìnchos, no muchos pero sí con buena pinta.
Enseguida me colocaron en una mesa para acto seguido tomar nota, como venía de jurado de la IV Ruta de los Pucheros de Cantabria no hizo falta tomar mucha nota, pues la cata se centra en el puchero con el que se compite.
Y aquí pasó como en la mayoría de los restaurantes a los que te acercas, que quieren que pruebes todo el menú, algo imposible si te dedicas a estos menesteres de forma amateur y solo puedes dedicar el fin de semana y se te juntan varios participantes en un día, tres, cuatro y en ocasiones cinco.
Como comprendereis no es plan comer tres, cuatro o cinco veces, terminas como el rosario de la aurora y con sobredosis de Almax; pero el anfitrion siempre tira al monte e intenta tratarte lo mejor que sabe.
En esta ocasión concursaban con un cocido lebaniego: sopa, garbanzo, repollo y el compango.
Aquí me dejé acompañar por una buena sidra de Liébana, Tolina, muy refrescante y buen acompañante de un cocido lebaniego.
La sopa resultó muy buena, justa de sal y los fideos recién hechos, no los típicos que llevan millón y medio de cocciones, estupenda.
Los garbanzos de los pequeñítos, el típico pedrosillano. El garbanzo pedrosillano es una variedad de garbanzo de Pedrosillo el Ralo (provincia de Salamanca). Estaban bien cocidos, justos. El repollo también justo, muy al dente.
Y un generoso compango con lo típico del guiso, cerdo, vaca, chorizo, morcilla y los rellenos.
Al final y para cerrar la comida una poco mousse de limón. El servico resultó de lo más eficaz y simpático. Recomiendo la visita.
Por El Mule