Hemos comido…en Sobarzo, en La Yerbita, esta vez de celebración familiar, como siempre muy bien. Tomamos un vino antes de entrar como tenemos por costumbre, a ver con que nos sorprendía Alberto. Esta vez fue con un vermout sin alcohol que se tomó mi padre y que le gustó bastante.
En esta ocasión comimos con un Cicerón Rioja, crianza de 2007; un vino tinto de equilibrada estructura, buen peso de fruta, ligero y cálido en el paladar que se deja beber agradablemente. Un crianza con las mejores sensaciones de la Rioja Baja, elaborado con Tempranillo 70%, Mazuelo 10% y Graciano 20%. Toma un aspecto brillante, color cereza picota, equilibrado con un final elegante y persistente.
Tomamos de primero unos entrantes consistentes en rabas, un entrante ya conocido por nosotros y muy de nuestro agrado. A los nuevos les encantron las rabas, con cebolla y pimiento. Compartimos también unos champiñones con tres salsas, como siempre buenísimos.
Dentro de los segundos hubo variación:
Bacalao al pil pil, un buen trozo de bacalao muy al gusto del comensal que comentó lo que disfrutó con el plato. Una lubina salvaje de ración también muy a gusto y disfrute del comensal según sus comentarios.
Un guiso de jabalí, acompañado de patatas paja en todo su fondo y con la salsa característica de este fuerte guiso, de este yo probé y estaba magnífico.
Y yo tomé taco de atún rojo con salsa de soja y wasabi, un buen trozo de atún con un punto perfecto de plancha, y al que le acompañaba perfectamente la soja y el wasabi, yo lo junto como di de un sashimi se tratara, una ración enorme y muy bien elaborada, muy recomendable.
De postre tomamos tarta de orujo, muy buena. El lugar sigue siendo de lo más recomendable en todos los aspectos, calidad, servicio, cantidad y elaboración.
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