La Feria del Centollo en La Mulata se ha convertido en una de esas citas que muchos aficionados al marisco marcan en el calendario. No es casualidad: la constancia en la calidad del producto, la regularidad en las cocciones y un menú que permite repetir tantas veces como se desee convierten esta jornada en una experiencia muy atractiva para quienes disfrutan del centollo en todas sus versiones.
Un menú que gira en torno al centollo
El formato es sencillo: un menú fijo en el que cada elaboración tiene como protagonista al centollo. La posibilidad de repetir cualquier plato, especialmente el centollo cocido, que suele ser lo más demandado hace que la comida se convierta en un recorrido completo por distintas formas de disfrutar este crustáceo.
Gazpacho de centollo: frescura con carácter

La jornada comienza con un gazpacho de centollo, una preparación que combina la ligereza del gazpacho tradicional con el toque marino del centollo desmigado. La mezcla resulta equilibrada: la base vegetal aporta frescura y el centollo introduce una profundidad que invita a repetir. Es una entrada que funciona muy bien para abrir el apetito sin saturar.
Pastel de centollo: una elaboración clásica reinterpretada

A continuación llega el pastel de centollo, una preparación que recuerda al conocido pastel de pescado, pero sustituyendo el pescado habitual por centollo. Su textura es suave, bien ligada, y permite apreciar el punto dulce del marisco. Es un plato que se disfruta tanto untado en pan como solo, y que aporta un contraste interesante respecto al gazpacho inicial.
Centollo cocido: el plato más esperado





El momento más esperado del menú es el centollo cocido. Este año llegaron a la mesa tres ejemplares de buen tamaño, llenos y con una cocción precisa. La carne firme y la cabeza en su punto hicieron que cada pieza fuese un acierto. La posibilidad de repetir hace que este plato sea el centro de la experiencia, y no es raro que acaben cayendo varios más, como ocurrió en esta ocasión.
Crepes de centollo aptas para celíacos

Uno de los platos más comentados fueron las crepes de centollo aptas para celíacos. La masa, elaborada sin gluten, suele ser un reto por su textura, pero este año estaba bien conseguida. El relleno, generoso y acompañado de una salsa equilibrada, hace que el conjunto resulte notable.
Changurro y pochas con centollo

El changurro, que en otras ediciones ha destacado, este año resultó menos redondo. Sin embargo, las pochas con centollo sorprendieron gratamente: una legumbre suave, bien cocida y con un caldo ligado que integraba el centollo sin perder la identidad del plato. Fue una de las elaboraciones más celebradas de la comida.


Más centollo y un vistazo a la lubina a la sal

Tras los platos principales, volvimos al centollo cocido. Otros cuatro ejemplares completaron la jornada antes de pasar al postre. Mientras tanto, en una mesa cercana preparaban una lubina a la sal con una presencia impecable, que llamó la atención por su tamaño y por la técnica de cocción.




Cinco postres para cerrar la comida
El final llegó con una selección de cinco postres:
- Parfait de chocolate
- Helado
- Sorbete de limón
- Biscuit de turrón
- Tarta de queso
Una variedad que permite terminar la comida con un toque dulce sin resultar pesada.
La comida se acompañó con cava y cerveza, y un toque final de PX. El servicio fue atento y constante, algo que siempre suma en jornadas de este tipo. La combinación de buen producto y una cocina que respeta el marisco hace que esta feria siga siendo una referencia para quienes disfrutan del centollo en todas sus formas.

Por el Mule
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