Hemos Comido… en La Vinatería de Juande en Astillero un local que apuesta por los vinos de calidad.
Hay locales junto a los que uno pasa casi por rutina sin llegar a reparar en ellos. Eso me ocurría con la Vinatería de Juande: cada vez que me acercaba a El Astillero aparcaba por los alrededores, pero nunca había cruzado su puerta. El concurso de pinchos Astillero Des Tapa terminó por poner remedio al despiste.





Una barra que habla de vino

Formando parte del jurado del concurso, me tocó visitar el establecimiento para probar el pincho con el que competía. Los demás miembros del jurado ya lo conocían y habíamos quedado allí para comer antes de comenzar la ronda de la tarde. La primera sorpresa apareció nada más entrar: una barra marcada por una selección de vinos poco habituales y varias opciones entre las que elegir.
Juande es un apasionado del vino y reúne una bodega extensa y cuidadosamente seleccionada. La visita empezó con una cata improvisada: un bodeguero nos incorporó a la degustación mientras esperaba nuestro parecer sobre sus vinos. No era mal modo de tomar contacto con el local.
El pincho de Astillero Des Tapa

En la barra probamos el pincho presentado al concurso. Consistía en un rebozado tipo tempura con carrilleras, acompañado por una salsa elaborada con las propias carrilleras que reforzaba el conjunto desde el exterior. Una propuesta interesante, con contraste entre la cobertura y un relleno de marcada jugosidad.
Pan de pueblo para empezar

La , y así organizamos la comida: cuatro comensales y cuatro raciones al centro. Conviene advertir que las cantidades son generosas.
La mesa recibió primero una buena barra de pan de pueblo, como suelen llamarlo por aquí. Para mí, el pan tiene una importancia enorme y no siempre recibe el cuidado que merece en hostelería, donde a veces la comodidad pesa más que la calidad. En este caso, el comienzo estuvo a la altura.
Lacón con cachelos

El lacón con cachelos llegó con lo necesario: buen lacón, sal, pimentón de calidad y unas patatas correctamente cocidas. Poco más hace falta cuando la materia prima y el punto acompañan.
Sepia a la plancha

Entre los cefalópodos, la sepia a la plancha ocupa un lugar preferente para mí. Es muy típica de Valencia y, siempre que tengo ocasión, la pido. Aquí no iba a ser una excepción. Llegó justo de plancha, acompañada por el clásico aceite con perejil y alioli. Nos gustó a los cuatro comensales.
Bacalao confitado

Continuamos con un bacalao confitado de excelente calidad y con el punto de cocción preciso. Una ración que confirmó el buen nivel de una comida construida desde el producto y pensada para repartirse.
Tres salchichas poco habituales


Para terminar la parte salada, probamos tres tipos de salchichas elaboradas en exclusiva para el local; una de ellas era picante. Fuera de algunos restaurantes alemanes, no es frecuente encontrar una oferta de este tipo. Me llamaron la atención desde el principio y pedirlas resultó un acierto.
Brownie y un Cripta de Agustí Torelló


De postre nos invitaron a un sabroso brownie. Toda la comida estuvo acompañada por un Cripta de Agustí Torelló, un espumoso delicioso servido a la temperatura adecuada, capaz de sostener con soltura una mesa variada.
La Vinatería de Juande pasó de ser ese local inadvertido junto al que aparcaba a convertirse en una parada que merece atención. Hay raciones abundantes, una bodega con personalidad y una propuesta muy apta para compartir. Una sorpresa que llegó por casualidad, pero a la que será fácil volver a propósito.
Por El Mule
- 📍 Ubicado en: C. Tomás Bretón, 5, 39610 Astillero, Cantabria
- ☎️ 676 94 48 60
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