Restaurante IKEA una experiencia gastronómica en un bosque diseñado por Mariscal
El Restaurante IKEA, situado en pleno centro de Vitoria, nada tiene que ver con la multinacional del mueble. Su nombre procede del término vasco Ikea, que significa “pequeña colina”. Desde el primer vistazo queda claro que este espacio busca diferenciarse: el interior recrea un bosque contemporáneo diseñado por Javier Mariscal, con elementos escultóricos en forma de cangrejos suspendidos del techo y un protagonismo constante de la piedra y la madera. El ambiente transmite serenidad, pero con un punto creativo que lo convierte en un lugar singular dentro de la oferta gastronómica de la ciudad.




En mi visita pude probar un menú degustación en fase de presentación, mientras consultaba una carta amplia y una bodega con buena variedad de referencias de nivel. Me encontré a Javier Ruiz, conocido cocinero que en temporada invernal asesora cartas y proyectos culinarios, lo cual explica parte del enfoque técnico del menú.
Aperitivo de bienvenida


La experiencia comienza con una copa de cava Juvé & Camps Essential, un espumoso fresco y muy adecuado para iniciar un recorrido gastronómico variado. Se acompaña de una torta crujiente de miga prieta, un pan bien trabajado, con aroma a cereal y una textura que invita a seguir comiendo. El pan es un elemento al que a menudo no se le da la importancia que merece, y aquí se cuida con esmero.
Mantequilla de chuletón
La primera elaboración es una mantequilla aromatizada con la grasa del chuletón. Destaca por su intensidad, ya que la grasa infiltrada aporta un gusto marcado y reconocible, que convierte este bocado en un pequeño guiño a la parrilla tradicional.
Gilda en esfera
La clásica combinación de anchoa, aceituna y piparra se presenta en formato esferificado. El objetivo es concentrar el gusto salino y ligeramente yodado de la anchoa, manteniendo la frescura de la piparra. Un bocado directo y bien construido.
Cecina de wagyu


Una de las piezas más destacadas del menú. Se trata de cecina de wagyu con alto nivel de infiltración, cortada de forma muy fina para potenciar su textura sedosa. Su gusto prolongado y su aroma tostado la convierten en una elaboración muy atractiva para amantes de los productos curados.
Pimiento asado a la sidra

Este pimiento, presentado sobre una piedra caliente, desprende desde su llegada un marcado aroma a aceite de oliva virgen extra. La cocción lenta resalta el toque dulce natural del pimiento, mientras que la presencia de sidra en el proceso aporta un matiz ligeramente afrutado.
Salmón ahumado, croqueta de chipirón y ensaladilla tradicional




El salmón, ahumado en el propio restaurante, muestra un punto de grasa equilibrado y una textura firme. La croqueta de chipirón destaca por su crujiente exterior y un relleno con gusto marino claro y agradable.
El “plato sorpresa” es una ensaladilla clásica, elaborada con bonito en escabeche, lo que aporta un matiz ácido muy bien integrado. Un bocado que remite a elaboraciones caseras de verano.
Espuma de patata, trufa y yema




Uno de los pases más redondos del menú. La espuma de patata tiene una textura ligera y se combina con trufa rallada y una yema que aporta untuosidad. Se añade un jugo de carne concentrado que armoniza todos los elementos y genera un conjunto muy equilibrado.
Pencas con queso Idiazábal

Las pencas se presentan al dente, manteniendo firmeza. El queso Idiazábal aporta un toque ahumado suave y la almendra cruda introduce un contraste de textura. El verde de la acelga acompaña con frescura.
Degustación de bacalao: pil‑pil, club Ranero y croqueta líquida


El trío dedicado al bacalao es uno de los momentos más representativos del menú.
- La croqueta líquida sorprende por su interior cremoso.
- El bacalao club Ranero combina pil‑pil, salsa vizcaína y pisto, siguiendo la receta popular de las cuadrillas que cocinaban mientras jugaban a la rana. Se utiliza un lomo de calidad notable, con las lascas bien definidas.
- El pil‑pil se presenta en su versión más contenida, respetando el gusto del propio bacalao.
Postre


El postre “Cosmopolita” combina una reducción de chacolí con maracuyá, aportando acidez y frescor, junto a una copa de frutos del bosque que aporta un final ligero.
El Restaurante IKEA ofrece una cocina cuidada, con técnicas bien aplicadas, un producto seleccionado y un entorno excepcional. Su ubicación en el centro de Vitoria, junto a una decoración singular y un menú con identidad propia, hacen que la visita resulte muy recomendable tanto para locales como para viajeros interesados en la gastronomía.

Por El Mule
- 📍 Ubicado en: Gaztelako Atea, 27, 01007 Vitoria-Gasteiz, Araba
- ☎️ 945 21 49 49
- 📱 Instagram: @ikearestaurante
