El Resbalón: la parada imprescindible antes de entrar al desfiladero de la Hermida

Para quienes viajan hacia el desfiladero de la Hermida a primera hora, El Resbalón, en Panes, es uno de esos establecimientos que se convierten en referencia por pura constancia. Abre temprano, ofrece productos de calidad y mantiene una forma de trabajar muy ligada a la tradición local.

La tortilla: un clásico que desaparece rápido

Nada más entrar, lo primero que aparece en el expositor es su tortilla de patata recién hecha, un reclamo habitual para los que pasan por la zona. Suelen prepararla de forma continua durante la mañana, aunque la primera suele salir poco después de abrir y no suele durar demasiado.

La tortilla se caracteriza por:  Cuajo jugoso pero estable, sin exceso de huevo Patata bien pochada, tierna y con un punto de dulzor natural que aparece al cocinarse a fuego suave,

Es un ejemplo de tortilla tradicional, directa y centrada en una buena técnica de pochado y en la proporción adecuada entre patata y huevo.

El café de puchero: una costumbre que se mantiene

El desayuno se acompaña de café de puchero, algo cada vez menos frecuente en la hostelería. Esta forma de prepararlo permite, obtener un café más suave y aromático, reducir la acidez respecto a otros métodos, y mantener una textura más ligera .

Este tipo de elaboración aporta un toque nostálgico y conecta con la tradición de los bares rurales, donde el café se mantenía caliente en la cocina desde primera hora.

Un colmado con quesos y embutidos locales

El Resbalón también funciona como un pequeño colmado tradicional, con productos de la comarca y de zonas cercanas:

  • Quesos locales: desde variedades suaves hasta piezas más curadas, muchas de ellas elaboradas en pequeños obradores del oriente cántabro y el occidente asturiano.
  • Embutidos: chorizos, lomos y jamones que mantienen técnicas de curación propias de la zona, donde la humedad y el clima templado favorecen secados lentos.
  • Productos cotidianos: pan, conservas y otros artículos habituales para el viajero que hace una parada breve.

Este formato permite al visitante improvisar un pequeño almuerzo o llevarse productos de proximidad, algo muy valorado tanto por quienes transitan el desfiladero a menudo como por quienes están de visita.

Una parada práctica y eficaz antes del viaje

La ubicación a pie de carretera y la apertura temprana hacen que sea habitual encontrar a motoristas, senderistas y viajeros habituales del desfiladero. La rapidez en el servicio y la constancia en la calidad lo han convertido en un punto fijo para quienes empiezan la jornada en Panes o continúan hacia Liébana.

Suelo llegar temprano y casi siempre encuentro sitio justo en la puerta, lo que facilita hacer una parada breve y continuar la ruta sin demoras.

Por El Mule

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