Hemos Comido… en Melly jornadas de los calçots en Somo

Cada año, por estas fechas, el restaurante Melly, en Somo, celebra unas jornadas dedicadas a los calçots, una de las hortalizas más representativas de la cocina catalana. Es una cita que se ha convertido en costumbre para muchos comensales, entre ellos quien escribe estas líneas.

Los calçots de Valls: producto, origen y tratamiento

Los calçots que utiliza Juan proceden de Valls, localidad tarraconense donde se cultivan siguiendo un método muy concreto: se van “calzando” con tierra a medida que crecen para que el tallo se mantenga blanco y tierno. Esta técnica da como resultado una cebolla alargada, suave y ligeramente dulce, perfecta para asar.

En Cataluña se cocinan tradicionalmente sobre sarmientos, a fuego vivo, hasta que la capa exterior queda completamente negra. En un comedor cerrado esto es inviable, así que en Melly optan por una cocción controlada que respeta la textura tierna y el punto dulce característico. Tras asarlos, se envuelven en papel de periódico, un método clásico que permite que el vapor termine de ablandarlos y mantengan el calor hasta llegar a la mesa.

Se sirven con dos salsas habituales:

  • Alioli, elaborado con ajo y aceite, de textura densa.
  • Romesco, una mezcla de tomate, frutos secos, ñoras y aceite que aporta un contraste muy agradable.

Aun así, hay quien prefiere disfrutar los calçots sin acompañamiento para apreciar su sabor natural.

Los segundos: entre Cantabria y Cataluña

El menú ofrece varios platos principales, algunos con guiños catalanes como la butifarra con huevo, pimiento y patatas, combinación sencilla pero muy agradecida.

En esta visita opté por un cabrito guisado, recién incorporado a la carta. El cabrito es un clásico de la cocina montañesa y requiere una cocción lenta para que la carne quede tierna y el jugo se concentre. El resultado fue un guiso sabroso, con una salsa ligada y aromática.

El otro comensal eligió bocartes al ajillo en cazuela, un plato que, cuando está bien hecho, combina el punto jugoso del pescado con el aroma del ajo y la guindilla.

Mientras comíamos, pasaron por la sala un par de cachopos que despertaron curiosidad. Quedan apuntados para la próxima visita.

El cierre dulce: crema catalana

Para terminar, una crema catalana clásica, con su capa de azúcar caramelizado y una textura fina. Un final coherente para una comida marcada por la tradición catalana. Este año me falto el porrón de cava.

Vi pasar un par de cachopos que me dejaron pensando… creo que ya tengo decidido el plato para la próxima visita 👀.

Histórico de visitas a Melly

Por El Mule

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