El barrio late sano y feliz, con este slogan hoy ha comenzado una serie de talleres que se llevarán a cabo en varios centros cívicos de Santander, así como en la cocina de la plaza.
Cocinar en la plaza de La Esperanza, donde tienes a mano de todo, es fantástico y más hacerlo en un espacio recién creado como es la cocina de la plaza, es una ocasión única para hacer llegar al medio centenar de asistentes a este primer encuentro de una manera sencilla, elegir productos, cocinar con ellos y luego deleitarse con su degustación, con una charla de médicos como Luis Vázquez, Carlos Fernández, José Ramón Fernández, María, monitora de educación física y Javier Ceballos, coordinador de los encuentros y los cocineros participantes, Pedro Sarabia, Emiliano Martin y Floren Bueyes, pusieron la guinda del pastel.
La alcaldesa Gema Igual acompañada de Lorena Gutiérrez y varios concejales dio la bienvenida al grupo, les recomendó seguir los consejos de los médicos y cocineros y hacer una buena alimentación, les agradeció la asistencia llenando el aula de cocina y los animó a asistir a los taller programados con este fin.

A las 10 de la mañana recibimos al medio centenar de asistentes, antes de cocinar el grupo ha dado un paseo por el mercado, visitando la planta superior y la inferior del pescado y marisco.

Hoy se han elegido ingredientes sencillos, de mercado, que han conformado el menú elaborado y posteriormente degustado, calabaza, garbanzos, verduras zanahoria, pimientos rojo y verde, puerro, ajo-, bacalao, especias y hierbas aromáticas -pimienta, cardamomo, sésamo, semilla de amapola, tomillo, laurel, pimentón, semillas de hinojo- frutas frescas -manzana, fresas, kiwi, caqui, plátano.

Con todo esto los cocineros confeccionaron un menú saludable, que como dijo el Dr. Vázquez es una gran muestra de dieta mediterránea o como digo yo, una muestra de nuestra dieta del Cantábrico.
Lo primero a modo de aperitivo calabaza especiada, potaje de vigilia, donde los garbanzos tuvieron una elaboración reposada, primero los garbanzos cocidos con las espinas del bacalao y verduras “viudos”, que luego trituramos, seguido añadimos el bacalao y más tarde las espinacas, para terminar con un refrito y unas rebanadas de pan de calabaza fritas majadas en mortero, para espesar el guiso.
El pollo que utilizamos fue la pechuga, cortada en tacos, salpimentada, aliñada con aceite y sésamo tostado, insertada en brocheta con berenjena y calabacín, terminadas al horno.
El broche lo puso un yogur ecológico de granja La Sierra, servido con unas frutas a modo de macedonia.
Terminamos con una tertulia participativa entre asistentes, médicos y cocineros, quedando bien claro la necesidad de alimentarse de manera correcta, desde la precaución de controlar la sal, procurando sustituirla añadiendo especias, cuidarse en la ingesta de azúcar, estar activos haciendo deporte o andando cada día, defendiendo el consumo de leche en nuestra dieta y procurando que sea lo más variada posible.
