Desayuno contundente en Raíces Ibéricas una visita que invita a repetir

Hay lugares donde uno entra sin demasiadas expectativas y sale pensando en la próxima visita. Eso nos ocurrió en Raíces Ibéricas, un restaurante de El Astillero que, pese a ser conocido por su cocina tradicional, ofrece unos desayunos capaces de alegrar la mañana a cualquiera que disfrute de la cocina casera bien hecha.

Llegamos tres aficionados a empezar el día con fundamento y, nada más cruzar la puerta, entendimos que el sitio tenía tirón: a las 10:30 las mesas estaban prácticamente llenas y la cocina funcionaba con un ritmo constante. Ese ambiente suele ser buena señal.

Huevos fritos con jamón y patatas fritas artesanas

El desayuno comenzó con huevos fritos acompañados de jamón, un clásico que aquí se sirve con la yema en su punto y los bordes ligeramente crujientes. El jamón aporta un toque salino que equilibra la grasa del huevo y convierte el conjunto en un arranque perfecto para una comida matinal contundente.

Nada más servir los huevos, apareció una bandeja de patatas fritas artesanas, cortadas a mano y fritas en aceite limpio. Se mantuvieron crujientes durante todo el desayuno y sirvieron de hilo conductor entre plato y plato. Este tipo de patata, bien escurrida y con un punto de sal moderado, es un acierto para quienes buscan un desayuno contundente

Morcilla de León: equilibrio y sabor

Después llegó la morcilla de León, uno de los productos más representativos de la chacinería castellana. Esta versión destaca por su equilibrio al no no resultar excesivamente especiada, no tiene un picante agresivo y mantiene un sabor suave a cebolla pochada que la hace especialmente agradable.

La textura es cremosa, lo que permite disfrutarla tanto sola como acompañada de pan, patatas o la clara de los huevos.

Torreznos: pequeños, crujientes y bien tratados

Los torreznos llegaron en formato pequeño, lo que facilita que queden crujientes por fuera y jugosos por dentro. El corte reducido permite una fritura uniforme y evita que la piel quede dura. Volaron en cuestión de segundos, lo cual siempre es buen síntoma.

Callos: cocción lenta y salsa para terminar el pan

El cierre del desayuno fueron unos callos elaborados con una cocción prolongada que consigue una textura tierna y una salsa espesa, rica en gelatina natural. Este tipo de guiso requiere tiempo y atención. El resultado es un plato que pedía pan y que nos llevó a aprovechar hasta la última cucharada.

Una cocina que trabaja desde primera hora

Mientras desayunábamos, observamos cómo en la cocina se preparaba el cocido montañés del menú del día, con su compango y sus alubias blancas, además de una leche frita casera que desprendía un aroma. También nos comentaron que la cocinera es portuguesa, lo que explica la presencia del bacalao en la carta, un plato que queda pendiente para la próxima visita junto con la asadurilla, que ese día no estaba disponible.

Raíces Ibéricas ofrece un desayuno contundente, basado en productos tradicionales y elaboraciones cuidadas. Es un lugar ideal para quienes buscan empezar el día con platos de cocina casera, bien ejecutados y a un precio razonable. Y, sobre todo, es un sitio al que uno sale pensando en regresar para probar el cocido, el bacalao y el resto de la carta.

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