El Mule Escrito por  Sep 19, 2014 - 11572 Visitas

Taberna La Castañalera

Hemos Comido...en la Taberna de Venancio (Castalañera), como no siempre nos recordaba una camarera que tenía hace tiempo. Caracterizada por la calidad, cantidad y el tipo de cocina tradicional que aquí se practica.

Este fue el primer lugar donde probé una torta extremeña. Su propietario Venancio nos ofrece en su acogedor local, antiguamente era la cuadra de la casa un recital del buen comer y embajada extremeña en Cantabria.

Al fondo se localiza la parrilla donde se cocinan a la vista las magníficas carnes de Cantabria, y alguna que otra vez hace una caldereta de cordero con setas a la antigua usanza.

Podemos tomar buenos vinos extremeños en la pequeña barra anexa. Entre los platos recomendados, Torta de la Serena, servido en su justo punto para extender sobre pan recién tostado, verduras a la parrilla, exquisitas, chorizo criollo a la parrilla, caldereta de cordero con setas, sublime, bacalao impresionante.

Cualquier pieza de carne a la parrilla, chuletón pantagruélico. Se debe reservar siempre. Sólo abre de viernes a domingo. La Castañalera en Totero (Santa María de Cayón), La Almazara y el Majuelo en Villanueva y el Parque Rosequillo en La Concha (Villaescusa) pertenecen a la misma familia de hosteleros.

En este lugar he comido en cantidad de ocasiones, incluso alguna que otra celebración y una gandarada con comienzo a las dos de la tarde y final a eso de las tres de la mañana. Tenemos casa en un pueblo cercano y en menos de cinco minutos nos plantamos en el lugar.

Toda la comida es de tipo tradicional, con grandes influencias cacereñas, la carta de vinos está muy influenciada por esta región, y los quesos de esta zona están siempre presentes.

En la última ocasión éramos seis a comer y pedimos unos entrantes de primero, dos tortas de la serena con pan de torta tostado perfectas de mantecosidad, a las que acompañaba perfectamente un Merlot de Bodegas Catalina Arroyo de Don Benito (Badajoz), con el que seguimos a lo largo de toda la comida. Y una ración de chorizo criollo, un tipo de chorizo que a mí en concreto me encanta, este muy bueno.

También tomamos dos raciones de verduras a la parrilla, estas espectaculares de punto, al dente.

Con los segundos hubo de todo un poco dos nos decidimos por la caldereta de cordero con setas, algo impresionante que hay que probar, exquisito o al menos ese fue el parecer de los comensales que éramos, un poco picante, y la ración enorme, habíamos pedido demasiado en los primeros y nos costó acabar.

Dos tomaron chuletón les paso lo mismo, preparado en la parrilla a la vista y con un punto excepcional, yo no cate pero eso es lo que me transmitieron.

Los otros dos tomaros bacalao y entrecote, un buen taco de bacalao que hizo sus delicias en la boca del comensal, preparado con una especie de piperada y por ultimo entrecote en el mismo punto que el chuletón.

Postre no llegamos a tal, eso sí un licor de bellota, y algún orujo. También café. El servicio amable y simpático. Un lugar recomendable. El precio por debajo de lo esperado.

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La Corraliza 35 39694 Totero de Cayon 616602022 

EL ALMIREZ

Totero I
¿Cuántos restaurantes caben en una población? La pregunta es de tan difícil respuesta que en algún ayuntamiento –¡cómo con las farmacias!– se han llegado a dictar normas para limitar la apertura de nuevos bares y casas de comidas. No es el caso de Totero, uno de los diez pueblos que integran el municipio de Santa María de Cayón, en Cantabria. El más pequeño. En abril de este año sólo se contaban allí 134 vecinos. Tampoco es el de más atractivos para su visita. No tiene, como la próxima Argomilla, iglesias tan solemnes como la de San Andrés o palacios tan bellos –¡y tan descuidados!– como el de Ceballos El Caballero. Tampoco lucen en Totero casonas y árboles tan importantes y dignos de visitar como los de Esles y carece de industrias, como la Nestlé de La Penilla. No tiene mercado, como Sarón; pero, sin romper su encanto rústico y sereno, tiene los dos mejores restaurantes del municipio. Es la demostración de que la iniciativa privada, espoleada por la competencia, hace milagros.

La taberna La Castañalera es una casa rural, llena de sutilezas y detalles, especializada en carnes a la parrilla y el mesón El Portón, pared con pared, ligeramente más sofisticado, ofrece una cocina honrada e interesante. Cualquiera de los dos, de los que no aporto la dirección por innecesaria en una aldea de 12 docenas de vecinos, merece figurar en la lista de los buenos restaurantes cántabros e, incluso, por encima de algunos de más reconocido postín. En La Castañalera, una brasa atendida con precisión de fogonero gaucho es manantial de entrecotes y chuletones pantagruélicos, y en El Portón abundan los guisos. En ambos, por efectos del contagio, ofrecen una torta extremeña del Casar derretida por la brasa o por el horno, según los casos, que termina de darle un aire singular a este curioso caso de competencia a dos pasos de Santander. 

Manuel Martín Ferrand

 

 

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