El Mule Carajonero

Asturias Avilés Casa Gerardo
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Hemos Comido ...en el restaurante más laureado de Asturias, el que ostenta las máximas calificaciones en todas las guías desde hace más tiempo, por lo que debe servir de referencia tanto a turistas como a profesionales para poder decir aquello de: “Una fabada mejor que la de Casa Gerardo” o “Más caro que Casa Gerardo”.

Durante casi un siglo esta casa fue parada y fonda de las diligencias y autobuses que hacían la línea Gijón-Avilés, llegando a alcanzar gran fama por la exquisitez de sus fabadas y arroz con leche.

Tanto es así que a mediados de los ochenta, ya era considerado como uno de los grandes restaurantes de Asturias. Pero Pedro quería hacer algo más que ganar dinero con los guisos de su madre y a finales de aquella década, se lanzó a la cocina de vanguardia, a la creatividad, a las jornadas gastronómicas y en poco tiempo se convirtió en el más premiado del Principado. Hoy, ya consolidado como maestro,

Pedro sigue siendo tan innovador como el más joven de los cocineros que aparecen en el capítulo de Cocina de Autor

Por supuesto que hay que probar su fabada ligth y su crema de arroz con leche

Hemos comido ... en el comedor de arriba. El paisaje del valle asturiano es un aliciente más.
De aperitivos tomamos vinagreta ligera de calabacín y almendras, con una especie de lenguas de gato para acompañar, no me gusta del todo la mezcla con el dulce de la galleta y una crema de verduras.
De primeros, un plato de ostras y almejas, en crudo con un fondo de vinagreta ligera, muy bien. Luego, el plato de cigalas, pasta y berza asturiana. La pasta realmente casera con una ración generosa de cigalas, conservando todo su en la preparación, con la berza como excelente contrapunto sin tapar a las cigalas. Plato sencillamente especial y magnífico.
Luego un mero, con una una emulsión de aceite de oliva y berberechos frescos. El mero perfecto, la emulsión de aceite muy ligera terminando con el berberecho, perfecto. Luego, de carne, el cordero a la parrilla de carbón, muy bueno.
Las fabes con almejas de mi mujer estaban un poco sosas y faltas de sabor, las almejas no era muy allá. De segundo comió bacalao B & N, le gusto mucho.
Servicio muy eficaz.

Restaurante situado en una casa de 120 años de antigüedad. La carta cambia con la temporada. Amplia bodega con vinos españoles, franceses y australianos. Menús degustación especiales para las noches de viernes y sábados. Surtido de puros. Conviene reservar. Recomendaciones: fabada, ensaladas calientes, crema de andaricas, crema de arroz con leche, rosbif de conejo con verduritas y puré de mostaza, xargo al horno con manzanas y hongos

 

Ctra. Avilés-Gijón AS-19 33438 Prendes 985887797

 

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Marcos Morán refrenda el estilo inaugurado en 2007 y desarrollado en 2008. Propuestas sustentadas en productos 10, por lo general marinos, capítulo en el que da lo mejor de sí. Mariscos y pescados a los que se aplican cocciones harto precisas, siempre cortas, llamadas a magnificar las cualidades intrínsecas de los manjares en escena. Alterna propuestas minimalistas grandiosas, con platos más recargados, si bien en su justa medida. Como es norma, juega con los frutos secos, los aromas de madera, las algas, la coctelería... sabe impregnar de carácter la gran cocina de vanguardia.
Si en años anteriores consagró platos tan artísticos como las excelsas y complejas quisquillas a la brasa sobre picadillo de pan, pimentón y piel de berenjena con una vinagreta de rosas, pistachos y brotes de cebolleta; como la audaz y contrastada navaja en grasa de almendras, que aparece impregnada de un toque mágico de aceite y sobre una pincelada grasa del fruto seco; como el inmaculado centollo, cabeza y patas, cuyas carnes de los apéndices se acompañan de una primorosa sopa de su cuerpo; o como el terso y bravío pulpo a la brasa engalanado con mazapán de pimentón y resinas; en esta ocasión aparecen versiones impactantes de otros manjares que gustan al chef. Es el caso de la ostra embarrada, un si es no para magnificar la esencialidad y la oceanidad. Igual de concreta y con un poco más de literatura se muestra la cromática sardina volcánica sobre una salsa negra que rezuma gusto a sésamo. De una pulcritud y de un contraste táctil increíbles la kokotxa de merluza con un berberecho encima sobre una crema, nunca mejor dicho, de pil pil. El título de “ahumados” esconde cierta carga de profundidad: unos pedazos de anguila ahumada nadando en un puré de fabada; gustosidad a tope. La ventresca de bonito en verde, musgo y costra, salsa y crocante, nos transmite la fuerza de la naturaleza, del paisaje, una filosofía omnipresente. Y el bacalao con papada de Joselito es una combinación audaz si no fuera por la presencia estrafalaria de dos trozos de fresa, que siempre se pueden orillar, si es que el chef no lo ha hecho más. Todo esto y fabada, el mejor cocido de alubias del mundo y arroz con leche, crema y soplado, que llevan la rúbrica de Pedro Morán, para culminar el festín y el atracón.

Lo mejor de la gastronomía

 

Comentarios  

 
#4 Nada menos que de 1882Anonimo 08-05-2009 18:02
Nada menos que de 1882 data Casa Gerardo de Prendes, a tan sólo 10 Km de Gijón, considerada como una verdadera institución de la gastronomía asturiana, y por extensión, del norte de España. La casa se ha acreditado en sus largos años de feliz experiencia como una parada imprescindible para sumergirse en la cocina de esta rica región, ofreciendo siempre lo mejor de cada estación y de cada producto.
Frente a los fogones del restaurante, Pedro Morán Quirós, cabeza de lista de los mejores chefs de Asturias, sigue manteniendo toda la maestría legada por sus antepasados en la elaboración de las recetas del Principado de toda la vida. Con sólo decir Casa Gerardo, tanto en Asturias como fuera del Principado, se evoca la mejor y más auténtica fabada asturiana, inimitable, con fabes finísimas, que supera todas las expectativas. Este delicioso plato lo encontramos en la carta "Seguimos haciendo cocina tradicional", en la que el comensal podrá elegir entre los 12 platos más representativos de la casa a lo largo de la historia.
Otros grandes de esta selección son las imprescindibles fabes con almejas en salsa verde, la delicadísima carrillera de ternera braseada con puré de manzana, la chopa al horno y salsa de sidra o unos tiernos lomos de merluza, recién pescada, acompañados de salsa ajoperejil.
Además de su solvente e invariable oferta de productos y platos de gran tradición, Casa Gerardo se abre cada temporada al cambio y la innovación. Con las estaciones llegan las nuevas cartas de "La cocina de temporada", que se renuevan cada tres-cuatro meses. Los mejores productos del momento son los protagonistas de esta oferta siempre llena de platos novedosos, en los que se permiten varias concesiones a la modernidad.
Pedro Morán propone unas originales almejas a la marinera "de otra manera", un sorprendente bocadillo crujiente de erizos de mar con bolitas de manzana y reducción de sidra, las fabes pintas con arroz y guarnición de panceta ahumada, vinagreta de Módena, orejones y pasas y finalmente unos memorables lomos de bacalao en su salsa verde, acompañados de guindillas y crujiente de su piel. Mención a parte merece la oferta de postres de esta casa, todos elaborados de forma artesanal y de los que destaca la crema de arroz con leche requemada, simplemente irrepetible. Sólo este postre y su deliciosa fabada justifican el viaje hasta Prendes. Y para acompañar la comida, nada como un buen vino nacional o internacional, todos tienen cabida en una magnífica bodega que recoge lo mejor de España, Europa, América y hasta Australia.
El restaurante de hoy nos hace revivir toda la historia que atesoran sus comedores. Una combinación de amplias ventanas, paredes de piedra, chimeneas y madera crean un entorno rústico, cuidado y cálido, que es el mejor marco para acompañar su cocina. Pero poco tiene que ver su aspecto actual con el de sus orígenes, a finales del S. XIX, debido a las numerosas modificaciones que ha sufrido a lo largo de su extensa historia. Nació como tienda-bar o "chigre", bajo el nombre de Casa Demetrio y poco a poco, se fue ampliando el negocio al incorporarse un lagar de sidra natural, una cafetería y hasta un estanco. En tiempos de la Guerra de Cuba ya era famoso por su plato estrella, que no era la fabada, sino la deliciosa tortilla de patatas que preparaba la mujer del dueño, María “la de Demetrio”. Gracias a cientos de tortillas, el restaurante empezó a hacerse popular y a cimentar el prestigio y la tradición de su cocina.
Ya en nuestro siglo, pasó a pertenecer a su yerno, Gerardo Quirós, quien le otorgaría el nombre definitivo, con el que el restaurante llegó a obtener el Premio Nacional de Gastronomía en 1983. En los años ochenta heredó el negocio su nieto y actual propietario, Pedro. Toda la saga familiar parece haber gozado de una innata capacidad para el arte culinario, ennobleciendo las recetas caseras, poniendo un sello propio y elevando a platos excepcionales aquellos que estaban integrados ya en la tradición asturiana.
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#3 Recomendacionesanonimo 07-01-2009 14:09
Descripción
Local centenario bien remodelado. Pedro Morán y su hijo Marcos continúan marcando el ritmo de la evolución asturiana. Sugerentes combinaciones que armonizan tradición y modernidad. Postres sensacionales.

Recomendaciones:
Fabada de Prendes. Mero con emulsión de berberechos. Cigalas, pasta fresca y berza. Bacalao blanco y negro. Rubiel, esencia y patata. Bacalao a la marinera con americana de cigalas y cítricos. Mandarina al óleo. Helado de pera en sopa de chocolate. Arroba de choco-galleta.
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#2 puedes salir decepcionadoanonimo 07-01-2009 14:06
Tanto Pedro Morán como su hijo son unos fuera de serie a la hora de innovar. Son famosas sus fabadas y su arroz con leche, de hecho una firma comercial de lácteos la ha llegado a comercializar, pero también la vas a pagar bien. Algunos platos, como la mayoría de ellos en la cocina de artistas es bastante rácana.
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#1 Muy escaso y decepcionanteanonimo 07-01-2009 14:04
Si hay que hablar de comida escasa y “nouvelle cuicine”, este es el lugar. Fui una vez y, sin duda, no pienso volver más.
Con el tema de la nueva cocina y el diseño culinario te matan de hambre. La vez que tuve la mala suerte de caer en este local fue en una comida de trabajo, asistimos un grupo bastante grande de comensales. Por un lado, la mesa era estrecha y pegada a la pared, lo que hacía muy incómodo el levantarse. Además, el servicio no fue nada agradable ni formado, raro para este tipo de sitios. La presentación de los platos, por su puesto, artística y muy cuidada, pero ahí se quedó todo: por una parte muy muy escasa y la calidad no era buena.
Mi compañero de al lado en la mesa pidió fabada y… entre la risa que nos dio cuando le trajeron un plato de juguete con cuatro fabas y el ligero traste a ahumado que tenía… en fin… sin comentario. No lo recomiendo en absoluto.
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