El Mule Carajonero

Asturias Caces L'Alezna
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Saliendo de Oviedo en dirección a Trubia, apenas cinco kilómetros después, un desvío lleva hacia Las Caldas. El paisaje muestra montañas onduladas, árboles centenarios y prados salpicados de gran belleza. Nada más cruzar el río, junto a la carretera, hay un caserón rural que antaño albergó una carpintería, con grandes ventanales, casi colgado sobre el río, pintado en atrevidos tonos morados. Estamos en las afueras de Caces, en el Restaurante L'alezna.

cerrado
Hemos comido ... en este restaurante que fue inaugurado en 2003. El comedor tiene capacidad para 32 personas, decoración moderna y alegre con algún toque de diseño, música suave y vistas al río Nalón que invitan a observar el fluir de las aguas. Los numerosos árboles y la sierra del Aramo completan el precioso entorno que se contempla. El servicio es atento, profesional y las cuidadas presentaciones arropan cada alimento en el plato.
El estilo de cocina es delicado, elegante, armónico y sabroso pero respetando la cocina tradicional, fundamento de todas las creaciones de la carta.  
Uno de los clásicos es la crema de fabada con virutas de ibérico, un descubrimiento que se caracteriza por su corte ligero. Entre los segundos, ejemplares de mar como el pixín o rape sobre caldo de verduras, y el bacalao rustido al pil-pil ibérico y boletus; de tierra adentro, destacan el "pitu de caleya" o pollo de corral con jibia, y el lomo de carne roja al tuétano. Además de unos postres excelentes, L'alezna tiene en su carta de vinos el complemento ideal. Poco más de un centenar de referencias, geográficamente dispersas y con tipos de vino de todas las complejidades.
Suelo ir a Oviedo de vez en Cuando a pasar el dia en la revision anual del que le toque de la familia, yo aprovecho el dia danzando por la ciudad y hablando con un paisano me recomendo que fuera a comer a este restaurante.
Creo que la cocina de Martino tiene eso tan difícil como la armonia y un toque que le diferencia de otros restaurantes similares.
Martino va sabiendo que en esto de la gastronomía, no siempre el camino más largo es el mejor, por eso se atreve con platos minimalistas.

Recomendabilisimos oricios con trufa, el mejor mar y “tierra” que he tomado nunca.

Unos deliciosos espárragos cocinados en hojas de castaño a los que añade una mahonesa de hierba luisa.

Cocochas de bacalao con migas de perejil un plato Expectacular.

Y el famoso Huesito relleno.

Buscando un factor estético y sorpresa en el comensal rellenamos un hueso de caña con unos tendones de ternera glaseados en su jugo, acompañado todo de unas verduras tempranas de primavera. Guisantes, cebolleta tierna, puerro, zanahorias y chirivía, raíz esta ultima que he descubierto este invierno y me ha maravillado por su textura y aroma refrescante que proporciona su piel. Por una parte tenemos la textura melosa y gelatinosa del tendón refrescada con las verduras al dente y para armonizar el conjunto acompañamos con una espumosa de tuétano. Impregnamos el hueso de unas arenas de haba tonka para que el comensal si lo desea chupetee con gracia por su parte exterior.
Plato muy vistoso en sala donde el comensal se ve ‘obligado’ al juego y tiene que levantar el huesito para que el relleno le quede en el plato y pueda degustar integrados todos sus ingredientes.
Sus influencias andan lejos de la cocina molecular , aunque no dude en usar agar-agar o xantana.
En su trayectoria ha pasado por el éxito fulgurante en El Cabroncín y sus comienzos en Caces.

MENU CREATIVO
Pequeñas degustaciones basadas en la estacionalidad del mar y la tierra. Aquí muestro lo que descubro, imagino e intuyo. Lo que soy , siento y quiero hacer sentir.
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Sidra merengada
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Espumosa de pote
Cristal de manitas
Buñuelos de bacalao
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Raíz de perifollo asada con jugo picante de setas
Sopa de garbanzos con trufa de moscancia y hierba buena
Cocochas de bacalao con migas de perejil
Huesito relleno.....
Caldereta de salmonetes con cebolletas tiernas y kalamatas
Lechecillas al aroma de sarmientos
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Infusión de hierbas silvestres
Canelon de manzana, flan de limón y regaliz
Volcán de chocolate
Pequeñas locuras
LOS INMORTALES
Los éxitos que han dejado huella con el paso del tiempo
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Trigueros fritos con espinacas y cristales de miel
Croquetas de .....
Oricio a la sidra
Crema de fabada con virutas de ibérico
Soufflé de avellanas con helado de chocolate
TOMA PAN Y MOJA
Los platos mas acogedores, los que nos arropan en la mesa y le apetecen siempre a nuestro estomago y a nuestra alma. La cuchara de toda la vida.
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Nuestos callos guisados
Pote de nabos
Garbanzos con marisco
Albondigas al estilo de mi madre
Lentejas con foie
Jabali estofado
LOS ESENCIALES
El valor de la primera verdad en cocina: la de la materia prima
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Quisquilla, andarica y percebe del Cabo Peñas
Chuleta de vaca
Paleta de de lechazo deshuesada
Tiñoso
Besugo
Cola de pixín
Boletus pinícola
Paleta ibérica de bellota
Gamonedo del puerto
Valençay
Epoisses
Saint Felicien

 








La Rienda  nº14 33174 Caces 985798355

 

 

 

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Comentarios  

 
#5 CerradoMaría 29-03-2017 14:03
Por desgracia, hace años que está cerrado
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#4 informaciónirene 17-06-2012 16:58
Alquien me podría informar si este restaurante sigue abierto en el pueblo de Caces a día de hoy 17 de junio 2012, pues voy de viaje a Asturias el próximo mes, gracias y un saludo desde canarias
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#3 Las mejores mesas asturianasAnonimo 08-05-2009 18:23
Hablar de L’Alezna es hacerlo de una de las mejores mesas asturianas. La mano de Pedro Martino es la responsable de ello. El restaurante está ubicado en un coqueto molino en la villa de Caces, muy cerca de Oviedo y de Las Caldas, en un entorno prilegiado.
L’ Alezna quiere decir erizo de mar en la jerga de los pescadores del Cabo Peñas. Su cocina es compleja y delicada y sus originales creaciones están llenas de atractivos matices que marcan la diferencia.
Se trata de una culinaria siempre concebida desde una perspectiva de autor que se recrea en el toque asturiano: crema de fabes con virutas de ibérico, ravioli de rabo de buey sobre crema de calabaza y caramelo de chorizo, oricios (erizos) con crema de sidra y manzana y, de postre, volcán de chocolate.
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#2 Breve paréntesisAnonimo 08-05-2009 18:20
Tras un breve paréntesis, Pedro Martino y L’Alezna siguen activos en la coqueta casita de Caces que habría de conservarse como taller de cocina mientras el restaurante se integraría en un ambicioso proyecto hotelero en Oviedo. Los sucesivos aplazamientos en su ejecución aconsejaron replegar velas y reemprender la actividad en el rústico lugar a orillas del Nalón, con el consiguiente despiste de clientes no avisados y la desafortunada coincidencia con el proceso de edición de la última guía Michelin, que obviamente, no podía incluir un restaurante sin existencia física.
En cualquier caso, me parece a mí, que las guías que tanto recurren al firmamento para buscar los símbolos, deberían distinguir los que brillan con luz propia, de los planetas y asteroides que se hacen visibles reflejando la luz que reciben de aquellos.
Viene esto a cuento de que en estos tiempos, cuando el pastel mengua, quienes siempre reciben el sector de menor ángulo, ven reducida su ración por debajo del mínimo de subsistencia y sufren aún más la escasez de un público gastronómicamen te “culto” capaz de entender la cocina de vanguardia. Es el recurso más fácil, cargar la culpa sobre la “ignorancia” del comensal, alucinado por un espectáculo mediático con profusión de fuegos artificiales, bajo cuya luz a menudo se hacen ver demasiados aprendices de brujo responsables de muchos tópicos que partiendo de anécdotas –quizás demasiadas- ciertas, no pueden elevarse a la categoría de verdades.
Términos grandilocuentes como Gastronomía molecular asustan y envuelven en la niebla del misterio algo tan antiguo -desde que el hombre dejó de comer carne cruda- como la presencia de la ciencia en la cocina, primero de forma meramente empírica, luego explicando razonadamente el porqué de las transformacione s de los alimentos según los métodos culinarios aplicados, y ahora previendo como reaccionaran a la aplicación y desarrollo de nuevas tecnologías.
Es injusto exigir a quienes como Pedro Martino se lo jugaron todo a una carta, ofreciendo su saber y talento para dar un salto gigante en la modernización de la cocina asturiana exaltando hasta la sublimación los productos propios del terruño, que se inmolen ahora en un martirio estéril, y es el momento de que muestren al desnudo lo que en el fondo siempre fueron y son: excepcionales guisanderos que sobre la base de la cocina más tradicional elaboran delicadezas como el Espumoso de pote una crema que sintetiza con sutileza todos los sabores del plato original; y a ver quien le pone pegas al complemento: un Cristal de manitas, finísima teja crujiente con el sabor puro de los tradicionales chicharrones de cerdo. Ambos son claro ejemplo de que la cocina creativa es perfectamente compatible con los paladares más tradicionales, que no hay que hacer el más mínimo esfuerzo para reconocer de inmediato los sabores más familiares.
Pero aún si desconfían de las nuevas formas, pueden recurrir a las nuevas propuestas de Pedro: platos de cuchara de los de toda la vida como los sabrosísimos Garbanzos con marisco o unos sublimes callos, melosos, bien picados y en perfecto equilibrio de gelatinas y carnes.
Los postres, ligeros y refinados como los exitosos Canelones de manzana con flan de limón y regaliz cierran la comida sin cansancio y por más espectaculares que sean, como el Volcán de chocolate en movimiento burbujeante sobre una atractiva paleta cromática, saben a lo que se espera que sepan.
Oricios con virutas de trufaNo teman los gourmets más ávidos de progresismo una regresión, pues por más que la prudencia empresarial aconseje a nuestros cocineros más vanguardistas realizar una cocina sostenible mostrando su faceta más tradicional para ampliar su segmento de mercado, lo andado, andado está. Se abre un periodo de reflexión, para recoger lo mejor de estos fértiles años y seguir investigando –tal vez y como ocurrió en el 92 en materias cuyo menor coste no implica menor excelencia-, innovando sin prisas, sin la presión de correr para ver quien llega más lejos. Por otra parte si mientras tanto, consiguen atraer una parte de la clientela más tradicional y temerosa, ayudarán a romper tabúes y leyendas urbanas para dejar bien sentada una verdad de Perogruyo; que solo hay dos clases de cocina: la buena y la mala.
Vivimos tiempos tormentosos pero aguantarán mejor las edificaciones bien cimentadas y con estructuras flexibles. Los castillos de arena los barrerá el vient
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#1 La crema de fabadaAnonimo 08-05-2009 18:18
Uno de los clásicos es la crema de fabada con virutas de ibérico, un descubrimiento que se caracteriza por su corte ligero. Entre los segundos, ejemplares de mar como el pixín o rape sobre caldo de verduras, y el bacalao rustido al pil-pil ibérico y boletus; de tierra adentro, destacan el "pitu de caleya" o pollo de corral con jibia, y el lomo de carne roja al tuétano. Además de unos postres excelentes, L'alezna tiene en su carta de vinos el complemento ideal. Poco más de un centenar de referencias, geográficamente dispersas y con tipos de vino de todas las complejidades.
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