El Mule Carajonero

Cantabria Ruente La Nogalea
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Hemos Comido...en La Nogalea, al poco de entrar nos dimos cuenta que algo era distinto, y efectivamente hace poco más de un mes que ha cambiado la dirección de manos y hay otro chef en la cocina, ambas novedades para bien.

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Veníamos de Casar de Periedo de la feria de la alubia y la hortaliza, habíamos abandonado a medias debido a la imposiblidad de hacer fotos por la cantidad de gente que estaba visitando la feria. Además llevamos al perro y no se podia circular con él por el pueblo. Paramos en un par de sitios antes de decidirnos por Nogalea,  no nos convencían ninguno de los dos. Al llegar aqui nos llamó la atención la carta y decidimos ocupar la última mesa que estaba sin reservar y eso que era muy pronto, pero estaba todo reservado, posteriormente pudimos comprobarlo. Enhorabuena.

Noviembre 2011. La carta no es muy extensa, tiene cierto toque cabuérnigo, con los inevitables cocidos, cabrito, alubia etc. Al pasar por la barra nos sorprendió la buena pinta de las rabas que se estaban sirviendo, también nos sorprendió la cantidad de gente que estaba tomando el aperitivo mañanero del domingo. Los santanderinos somos muy nuestros con algo tan cántabro y más tan santanderino como son las rabas. El colmo de los colmos “como dice el chiste”  son los establecimientos de la plaza Mayor de Madrid donde las ves amontonadas durante días y días,  e incluso puedes llegar a ver alguien comerlas, eso ya entraña  un cierto misticismo y misterio a la vez.

Bueno retomando el  dialogo, más bien monólogo, después de ver la pinta de las rabas nos buscaron una mesa, por cierto la última libre y nos llamó la atención una ración en concreto: las rabas de oyocantaro (bogavante para los no cántabros), preguntamos y contestaron  que eran la carne de las patas del oyocantaro frita como una raba. Ante la novedad  decidimos probar. La ración muy generosa, efectivamente se ve la forma de las patas que están fritas y escurridas a la perfección,  no tienen una gota de aceite. El sabor dulce de las patas del oyocantaro impera algo diferente y muy sabroso.

Y entramos en los segundos, mi acompañante pidió bacalao con pisto. Un buen trozo de bacalao en su punto, perfecto de cocción y acompañado de una verduras también perfectas de punto, al dente. Según mi acompañante estaba exquisito, tanto en sabor como en textura y punto.

Yo tomé unas carrilleras al vino tinto sobre puré de patata de Valderredible. Las carrilleras eran una delicia, se deshacían, acompañadas de una fuerte salsa de vino y con un puré curioso, tenía en la superficie un  suave sabor a ajo que me encantó, la ración generosa.

De postre solo tomamos uno, tarta de yogurt con moras y chocolate. Una buena presentación y una serie de sabores que me encantaron como final, no excesivamente dulcey me llamó la atención el buen sabor del chocolate.

En resumen el lugar merece la pena, imperan los sabores de la tierruca con una cocina depurada y muy bien llevada, el trato del personal de sala muy agradable. El precio esta bien, un poco alto para el lugar, pero de acuerdo a la calidad de la cocina.

Lo único que eché en falta fue algún aperitivo de bienvenida.

Cuando nos íbamos apareció Floren Bueyes con su familia a comer, lo que me termina de confirmar la calidad del lugar.

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A los 33 años se le presentó la oportunidad, o quizá mejor dicho la buscó, y Antonio Vicente Gómez, un cocinero con sólidas bases y amplias inquietudes profesionales, no dejó pasar el tren. Desde hace aproximadamente un mes está al frente del restaurante La Nogalea, en Ruente, donde tiene el apoyo de su esposa Claudia y de su amigo, Ángel Cuesta, que no ha dudado dejar su Aranjuez natal, donde coincidieron, para hacerse cargo de la sala. «Necesitaba vitalmente dar este paso, sin pensar en los tiempos que corren», comenta Antonio, quien cree que «la crisis es una criba y ahora hay que ser más profesional que nunca».

Antonio es de Cabezón de la Sal y ha recalado muy cerca de casa, para hacer esa cocina que le gusta, detallista, basada en el producto de calidad y de temporada, en la tradición, pero con un toque personal. Quizá no vaya tan lejos como para hablar 'de autor', probablemente el sitio no lo requiera, pero las ideas que adquirió en su etapa con Rodrigo de la Calle en Aranjuez se plasman en algunos platos, especialmente en los de verduras. Su etapa junto a uno de los cocineros con mayor proyección en el panorama nacional actualmente le ha influenciado también en su amor por la huerta, que pretende atender personalmente en breve. Por el momento se tiene que conformar con los semilleros que tiene en la terraza de donde obtiene los brotes que luego otorgar a los platos un toque de sabor y de presentación.

Antonio quiere que La Nogalea se convierta en el referente gastronómico de la zona y para ello propone una carta equilibrada donde no faltan los platos clásicos como el cocido montañés o la chuleta. Al respecto, señala que «tenemos que diferenciarnos y ser conscientes que vendemos momentos de felicidad, por lo cual el cliente tiene que salir satisfecho tanto por lo que ha comido como por lo que ha pagado».
 
Ciertamente los precios son muy razonables a tenor de la calidad del producto, del tamaño de las raciones y del resultado final de cada plato en el paladar del comensal. Prueba de ello son unas estupendas almejas a la sartén de Pedreña, carnosas y con sabor a mar, o el salteado de verduras rehogadas con 100% arbequina y una textura al dente impresionante. Aquí se nota la influencia positiva de Rodrigo de la Calle.
 
En la carta no faltan especialidades clásicas de la cocina regional como el cocido montañés, las croquestas, las rabas, las ensaladas, los revueltos, las anchoas, la ventresca y los caricos. Mención especial merece el arroz, meloso, con pollo de corral, níscalos y azafrán de la vera; sensacional y diferente, un arroz con personalidad.
Aunque el restaurante esté 'tierra adentro', no faltan los pescados, como rodaballo, bocartes o el bacalao, que Antonio ya tiene diseñado con unas setas, en concreto angulas de monte, de cara a las jornadas que comenzará el 11 de noviembre.
 
En el valle de Cabuérniga no pueden faltar las buenas carnes, pero Antonio se diferencia, por ejemplo, presentando la chuleta de calidad sobre una pizarra y acompañándola de tres mostazas (antigua, de hierbas y de Dijon), de una juliana de acelgas con piñones y de un original tartar de su propia grasa). Esmerada puesta en escena y delicados sabores y texturas.

Los inicios de esta nueva etapa de La Nogalea están cargados de ideas y proyectos y el primero serán unas jornadas gastronómicas dedicadas a las setas que comenzarál en 11 de noviembre y se prolongarán hasta el puente de diciembre. El menú será de 30 euros y estará compuesto por seis platos, entre los que figurarán los referidos anteriormente, arroz y bacalao.

 

Bajo la anterior direccion

 

Hemos Comido...en el restaurante La Nogalea, su cocina es de tipo tradicional, pegada a la Fuentona de Ruente, una de las maravillas naturales que inundan nuestra comunidad.

Con los platos más característicos de la zona, entre los que destacan el cocido montañés, las alubias de la tierra, los productos de caza de temporada (jabalí, venado, etc), las carnes de Tudanca, chuletón, entrecot y los pescados de la zona de San Vicente de la Barquera.

Pero además de la cocina tradicional, en el restaurante La Nogalea se sirven platos de la nueva cocina de autor, más elaborada y con la base de los productos de la zona, destacando platos como la terrina de foie caramelizada con verduritas, la ensalada de queso de cabra y jamón de pato, el conejo relleno de foie, pechuguitas de codorniz con higos. Los postres, en el establecimiento se ofertan los más tradicionales y caseros pero también postre de autor como el coulant de chocolate con sorbete de mandarina o los canutillos de membrillo rellenos de queso de Idiazábal. Además, la carta cuenta con más de 100 referencias de vinos.

La verdad es que la última y única vez que hemos comido en este restaurante fue por casualidad, después de visitar la Fuentona y gustarnos el aspecto del sitio una vez dentro quedamos maravillado con la carta, que a parte de la comida tradicional nos mostraba otra más de "Autor", así que decidimos quedarnos y disfrutar de los manjares que nos ponían a mano.

Éramos ocho y decidimos compartir los primeros de los que pedimos. Terrina de foie, timbal de pulpo, croquetas de la casa, dos raciones de cada y uno se empeño en comer cocido montañés, la terrina de foie acompañada de unas setas y puré de manzana, con una costra perfectita y poco hecha por dentro, una delicia, plato altamente recomendable.

El timbal de pulpo también muy bien preparado, gusto bastante, no tanto como el foie pero gusto.

Las croquetas de las mejores que he probado, sobre manera las de jamón, las de hongos y las de bacalao, otra delicia.

El comedor de cocido nos comentaba que el plato estaba perfecto, con su berza y su compaño, y que la ración era de buen tamaño, recomendable según el. En lo referente a los tamaños de las raciones todas bien, tirando a grandes.

Con los segundos cuatro nos decidimos por tres chuletones de tudanca, piezas hermosas e impresionantes, acompañados de unas patatas de esas que se pela la patata y se corta para luego freírlas en aceite de oliva, vamos de esas patatas que cada vez se ven menos por nuestra gastronomía, en lo referente al chuletón, cada uno de 1,5 Kg más o menos bien entreveteado, curadito y con un buen punto, en esta ocasión al ser al peso la ración la decide el comensal, un acierto pedir esto de segundo.

De los demás comensales uno pidió milhojas de solomillo con torta del Casar, de un aspecto impresionante y según el perfecto.

Otro pidió lomo de venado a la parrilla, según este el venado un poco seco pero bueno. Dos pidieron lomo de bacalao con manitas de cerdo, un plato al que no le faltaron elogios ya por el tamaño del lomo como por su confección.

Todos al unisonó decidimos por primera y única vez hasta la actualidad no poner ningún pero a este restaurante, y estando encantados con todo lo referente a él. En los postres se pidieron un mix de cuatro raciones entre todas y la verdad es que todos seguían con la misma tónica que en los platos anteriores.

El precio fue de lo más comedido tanto en lo referente a bodega como en los platos. Un lugar a tener muy en cuenta.

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 Poblado de Ruente S/N 39513 Ruente 942709101 637712192

www.restaurantelanogalea.com

 

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Comentarios  

 
#2 aclaracionsanti 15-08-2015 17:05
para su informacion desde julio del 2013 la antigua direccion de la nogalea a vuelto a tomar las riendas de nuevo, con el mismo cocinero ( su dueño) y la misma oferta de cocina que durante trenta años hemos llevado a cabo, sentimos mucho que su experiencia en el tiempo que nos ausentamos del local no fuera de su agrado. aqui le esperamos de nuevo esperando que encuentre todo de su gusto, como antes habia sido, haremos lo posible para que asi sea, muchas gracias
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#1 Por favor no pique, esta Nogalea no tiene nada que ver con la anteriorJesús 23-03-2012 12:47
Después de leer la crónica, sólo puedo decir que hemos debido de estar en dos restaurantes distintos.

Desde hace años, siempre que paso temporadas en Cantabria, e ido a comer varias veces a La Nogalea y lo he recomendado a amigos y compañeros de trabajo por su buena calidad-precio.

Según mi experiencia personal el cambio de propietario del restaurante ha supuesto un retroceso importante, de tal manera que uno y otro sólo tienen en común el nombre.

Cualquiera que haya viajado un poco, sabe que te devuelven dos platos algo falla. Eso nos pasó en la actual Nogalea, un bacalao, especialidad de la casa, estaba incomible debido al enorme sabor a sal que tenía, simplemente estaba mal desalado. Las albóndicas en salsa verde, cuatro, estaban tan pasadas de sal que tuvimos que cambiarlo.

Nadie del servicio nos preguntó o nos dío alternativa, tuvimos que ser nosotros quienes pedimos el cambio por otros platos.

Ya la comida estaba "chafada" y pedimos algo rápido de hacer y sin sorpresas: dos ensaladas. La de pulpo consistía en un puñado de una bolsa de lechugas ya cortadas y cuatro trozos de pulpo frío, seco y pequeños, no tenía más atractivo, ni por el aliño,... la otra ensalada era de queso, igual que la anterior, similar puñado de trozos de lechuga de bolsa y cuatro trozos de queso pequeños, sin mayor gracia ni atractivo, precio: 12€ cada ensalada.

A estas alturas la comida ya se nos había "fastidiado" y nuestro deseo era salir cuanto antes del lugar.

Tomanos un postre, torrijas, también especialidad, acompañados de dos cafés. Los dos pequeños trozos de torrija estaban secos e insulsos, precio: 5,20€

Conclusión mala elaboración de la comida, raciones pequeñas, precios altos y el servicio como que oye llover.

Un restaurante, La Nogalea, con una mala relación calidad-precio, totalmente prescindible, al cual no volveré ni recomendaré y al que ahuguro una breve existencia como siga por ese camnino.
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